Parece que ha pasado mucho más tiempo desde mi última colaboración con
La Contra Deportiva. Eran los últimos días de enero y el optimismo tras
las tres incorporaciones del mercado de invierno -Raúl de Tomás, Embarba
y Cabrera- me hacía albergar serias ilusiones de cara a la segunda
vuelta. Si finalmente se bajaba en mayo, me decía, lo suyo sería exigir
responsabilidades a futbolistas, cuerpo técnico y directiva, siempre sin
perder de vista lo fundamental: que todavía quedaba amplio margen para
la remontada, con más de cincuenta puntos por disputar.

El descenso se prorrogó a julio, porque en mayo aún estábamos todos
asimétricamente encerrados, en varias fases. En el fondo, no cambió
nada. Lo poco que he visto del equipo en éstas últimas jornadas ha
venido a certificar lo que varios aficionados han comentado en redes
sociales: ésta es sin duda la peor temporada del club en los últimos 25
años. Sin duda habrá tiempo para planificar el aterrizaje en la nueva
categoría -desde hace varios años, una división mucho más competida y
emocionante que la primera-, pero me gustaría lanzar desde aquí un
mensaje de mesura, o al menos, de serenidad, agarrándome al consolador
tópico del mal de muchos.

A día de hoy, compiten en la segunda división alemana clásicos del
fútbol europeo como el Hamburgo o el Stuttgart (el Fortuna Düsseldorf
acaba de bajar, hace solo unos días, a la Bundesliga 2). En Inglaterra,
clubes míticos como el Nottingham Forest, el Leeds United, el Blackburn
Rovers
o el Derby County pelean por volver a la Premier. En Italia,
Génova, Torino, Sampdoria o Udinese están coqueteando con el descenso a
la Serie B, y en Rusia, un equipo tan mítico como el Spartak de Moscú
está pasándolo bastante mal en primera. En cuestión de meses el RCDE se
las verá con clubes históricos de nuestro fútbol como el Real Zaragoza,
el Racing de Santander, el Deportivo de la Coruña, el Málaga o el
Sporting de Gijón. Y no se acabará el mundo, porque el mundo, como decía
la canción, sigue girando entre penas y alegrías, sin pararse ni un
momento.

José M. Gala

Perico y madrileño, autor de «La maldita vida futbolística de Wolfram Wuttke»


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