El 18 de julio del pasado año publicaba un humilde servidor aquí una columna de opinión sobre el nuevo proyecto de grada de animación que se había iniciado. El título del artículo era el siguiente: “Honrar la memoria de Canito, prohibido fallar” e incluía los siguientes párrafos.

Ponerle en nombre de un jugador legendario que ha levantado tantas pasiones como el gran Canito a una grada es toda una innovación, me gusta, pero es una fuerte apuesta. Hace un par de meses nuestro idolatrado Rafa Marañón afirmaba sin pestañear en una  charla para La Contra Deportiva que tuvimos ambos, que como Canito ha querido al Espanyol, no lo ha querido jamás ningún jugador. Esto dicho por Marañón, mito y presidente de los Veteranos pericos, provoca que la magnitud de la sentencia todavía sea si cabe aún mucho mayor.

Harán bien los jóvenes que disfruten del nuevo proyecto en dignificar y enaltecer el nombre de Canito, no es liviano el detalle, tienen que entender que acorde a su generación el asunto es como bautizar al proyecto con el nombre de nuestro añorado y querido por siempre Dani Jarque. También el club tiene su responsabilidad, hará bien en no desatenderla.


El consejo iba dirigido sobre todo a los jóvenes pericos que iban a iniciar la nueva temporada con ganas de hacer algo bonito y dejarse la piel en la grada, como siempre han hecho por su equipo y sus colores. 9 meses después (un embarazo) los comprometidos integrantes del sector son los únicos que no han fallado y que han estado a la altura de la aventura. Además, sin dejarse pisotear, con dignidad, carácter y amor incondicional por el Espanyol. Justamente dando buena cuenta de los valores que le sobraban al gran Canito.

Todos los demás actores que tenían y tienen su responsabilidad no han estado a la altura y han contribuido de forma vergonzosa en mancillar el nombre de Canito. Cierto es que alguno de ellos ni tan siquiera saben quién era José Cano López “Canito” y ahí es justo donde radica el drama del Espanyol de hoy, en la falta de sensibilidad y sentimiento perico de algunos de sus mandatarios. Conviene no olvidar que los sentimientos ni se compran ni se venden y no se fíen tampoco de los “pericos exprés” bajo nómina. Del Espanyol se enamora uno a fuego lento o no se enamora.

Roger Guasch el nuevo director corporativo del Espanyol parece que ha tomado la iniciativa y se ha puesto manos a la obra en intentar solucionar el problema que tiene hoy el club con la Grada Canito, nunca en viceversa. Nadie en su sano juicio firmaría una cláusula de cesión de datos a un fichero policial por entrar al fútbol, además no lo olvidemos, pagando religiosamente tu abono. Aunque únicamente fuera una cuestión de dignidad personal.

Veremos el miércoles si la grada está llena o vacía, esa será la prueba del resultado de la  primera patata caliente del nuevo ejecutivo en el Espanyol. Yo si fuera él antes de tomar una decisión, llamaría hoy a Rafa Marañón y le preguntaría por la vida, obra y milagros de Canito. Que le explique qué es y qué significa para los pericos su figura. Tal vez así le sería más fácil comprender donde está trabajando.

Robert Hernando

Ex-consejero del RCD Espanyol de Barcelona

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