El partido empezó con la revolución en el once de Rubi con hasta cinco cambios respecto al equipo que visitó el Bernabéu. Sorpresa en la línea ofensiva del equipo con Borja Iglesias empezando el partido en el banquillo y con un activo Melendo en los primeros compases.

La salida más ofensiva que se le recuerda al Espanyol en años. Los de Rubi apretaron la salida de balón del Eibar con éxito, también salieron con el balón conducido desde atrás como le gusta al técnico blanquiazul.

Una sensacional jugada de Melendo provocó el primer lanzamiento perico, el canterano, después de una magnífica conducción cedió el balón a Baptistao, pero el brasileño erró el mano a mano. Acto seguido un remate de Piatti y otro de Darder pusieron en aprietos a Dmitrovic.

La manifiesta superioridad del Espanyol no se tradujo en gol y el conjunto visitante aprovechó para desquitarse la presión perica y dominar el partido. Poco antes del descanso fue Orellana quien tuvo la posibilidad de marcar el 0-1, pero la definición del chileno no fue la mejor y el partido llegó al descanso con el resultado inicial.

La salida de los vestuarios no sentó nada bien al conjunto perico que tardó en carburar. El Eibar intentó romper el ritmo del partido a través del control del esférico. Los jugadores y el público se sincronizaron para volver a crecer dentro del terreno de juego.

El campo volvió a vibrar con el paso de las jugadas. En una de ellas llego el primer tanto periquito, Darder sirvió un córner, el rechazo lo recogió Melendo para poner un centro medido a la cabeza de Mario Hermoso quien anotó el primero.

Los minutos finales fueron un ‘festival’ de imprecisiones por parte de Espanyol y Eibar. Tres puntos de oro que permiten seguir soñando al club blanquiazul.


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