Lo reconozco, me encantan los juegos de palabras con los refranes o dichos populares. Alterarlos es una especie de placer individual que me hace reír a escondidas, cual alter ego malvado de cualquier superhéroe arquetípico. En este caso era difícil resistirse a hacer una gracieta con el apellido de un entrenador en el que la gran mayoría de pericos creímos y confiamos. Avalado por una interesante trayectoria como jugador y técnico, y un don de palabra que convencía a un muerto sobre las bondades del elixir de la vida eterna, Quique Sánchez Flores nos engatusó a casi todos.

Para ser justos, también le engañaron a él prometiéndole algo que luego nunca se ha cumplido, pero un buen profesional hace de las piedras panes si es necesario. El señor Flores no fue capaz de hacerlo y sumió al Español en una progresiva depresión que solo Gallego pudo atajar al final de temporada, antes de acercarnos peligrosamente al abismo. Su continuador, Rubi, se ha ganado a todo el mundo por su humildad, su valentía, su pasión por lo que hace y, sobre todo, por el conocimiento que tiene de la casa. Un saber que le permite seguir peleando con la máxima ambición tras un mercado de fichajes decepcionante. “Es lo que hay”, debió pensar cuando en el último momento todavía se tuvo que dar gracias por no perder algún jugador básico para el equipo. Con la llegada de Chen vivimos la ilusión de ser nuevos ricos, pero rápido se vio que íbamos a seguir nuestra dinámica quijotesca que tanto nos define frente a las facilidades de algún vecino de cuyo nombre no quiero acordarme. Así es nuestra historia, esta es nuestra tradición y más que probablemente nuestro futuro, lo que hace fundamental que el entrenador que tome las riendas lo tenga claro. Y Rubi lo tiene, por suerte.

Nadie sabe qué acabará pasando esta temporada, si será suficiente la nueva dinámica de Rubi para dar un salto de calidad que nos devuelva a la élite nacional, pero lo que es más que evidente es que sí que había opciones de trabajar un equipo que hiciera más de dos pases seguidos y que intentara la victoria en cada partido. Así que menos flores, Quique, que a los pericos se nos conquista con rubíes.
PD: Viva el VAR


Daniel Perales

Maestro de primaria. Socio perico.

@INNdaniperales

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