Cuando ayer lunes al atardecer, me telefoneaba mi hijo Santiago, para darme la terrible e inesperada noticia del fallecimiento de mi entrañable amigo Jordi Puyaltó Quintana, no pude contenerme en derramar unos sentidos lagrimones y sentirme hasta cierto punto avergonzado por el hecho de que un abuelo nonagenario como yo, con los lógicos achaques, afortunadamente no graves, a su edad, pueda haber sobrevivido a un chaval de 65 abriles como tenía Jordi en su adiós, que aparentaba lleno de vitalidad muy a pesar su cúmulo de dolencias que lo mantenían como asiduo cliente del centro hospitalario “Can Ruti” y más cercano a su hogar en Tiana.

Quiero recordar que mi amistad con Jordi, se inició cuando uno ya andaba jubilado anticipadamente y casi olvidado como periodista, pero que aún seguía viviendo en Sarriá, muy cerca de mi siempre entrañable R.C.D.Español. Gracias a mi más añejo amigo perico, Joan Sorribas, supe de y pude contactar telefónicamente con el ya famoso coleccionista de reliquias blanquiazules, a quien le exponía mis deseos de visitar su museo. Recuerdo con agrado, su afectuosa respuesta, una vez me daba a conocer, al recordar haberme leído en DICEN y REBOTE. Con decir que el propio Puyaltó se brindaba a venirme a recoger en su coche a la estación de Montgat, para guiarme siguiéndole y por lo complicado que me resultaría llegar a su hogar-museo sito en las alturas de Tiana.

Jordi Puyaltó junto al autor Justo Conde celebrando el día de Sant Jordi, junto a un gran perico de Hispanoamérica, José Antonio Pastor, autor de una biografía de Ricardo Saprisa, que apadrinó su edición Puyaltó.

Huelga explicar lo impresionado que quedé en aquella mi primera visita al “Museo Puyaltó”, con todas las paredes de aquella buhardilla cubiertas por infinidad de fotografías enmarcadas de inmortales jugadores blanquiazules de nuestra historia, banderines, carteles, llaveros, medallas, colecciones de cromos y otros muchos variadísimos recuerdos, además de un amplio mueble de cajones donde se guardan auténticas hemerotecas de publicaciones deportivas de variadísimos tamaños. Visita que quiso culminar Jordi en una amigable cena en un asador en el monte de Tiana, donde me presentó a la redacción en pleno de “Pericos On Line”. Lo que había pretendido Puyaltó, era sacarme del ostracismo y cruel olvido al que estaba sumido y voluntariamente aceptado, al invitarme en dicho acto a volver a integrarme en este otro periodismo internauta, como así quedaba esa noche apalabrado.


Desde aquella bonita y muy lejana tarde-noche tianenca, otras dos veces hemos visitado ese museo, y digo hemos, porque en ambas ocasiones lo hice con Joan Sorribas, pero como “peatones” al haberme jubilado también como conductor; en tren hasta Mongat, en donde nos esperaba Jordi en su coche, para ascender hasta su museo y luego devolvernos al tren cercanías con destino a Barcelona.

Pero a pesar de la distancia entre Sitges y Tiana, nuestra relación ha sido siempre fluida, tanto por internet como por teléfono, siempre con nuestro Español como epicentro de nuestras inquietudes hasta que ese cúmulo de dolencias antes descritas que le obligaron a dimitir como Consejero del Club y ser asiduo de Can Ruti, derivó a que se abrieran amplios y continuo paréntesis en esta cordialísima relación. Pero sí puedo confesar, que en nuestra última conversación le pedía que cuando pudiera volver a conducir, le invitaba a visitarme en Sitges, para poder legarle todo mi amplio archivo fotográfico del Español y otros recuerdos, dado que por mi edad e inactividad periodística están inactivos. No podían caer en mejores manos. Pero…

Jordi Puyaltó a la izquierda, visitando al mítico Pitoniso Pito en sus últimos días de vida. A la derecha Justo Conde .

No puedo concluir esta triste despedida a tan especial amistad, sin volver a recordar a nuestro RCDE y a su tan ufanada FUNDACION, la obligación moral que siguen teniendo, (a pesar de las trabas que de tiempo siempre han surgido dentro del club cuando se empezó a hablar en tiempos de Dani en oficializar la obra de Puyaltó como el Museo del RCDE ) en ayudar y dar un total apoyo a su esposa e hija, hasta lograr la mejor solución a lo que más posiblemente puede convertirse en problema para ellas o una satisfactoria liberación en pos de honrar la memoria de su esposo y padre.

Y termino. Ojalá Dios me siga dando largas y así pueda ver la inauguración oficial de ese soñado “MUSEO PUYALTÓ del RCDE”. Y en su paciente espera, también confío en que ese Dios te conceda el descanso eterno querido Jordi.

Jordi Puyaltó junto a una imagen de cartón del mítico Ricardo Zamora.

JUSTO CONDE ESTEVE

Historiador y periodista perico

Autor del libro Ni olvido ni perdono. De venta en nuestra tienda de LCD.

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