Sorprenden las precocinadas entrevistas del Presidente Chen en medios como La Vanguardia y Expansión a principios de este mes de septiembre. Más cuando dice venir al año media docena de veces a Barcelona y nunca ofrece una rueda de prensa de las de verdad.

Sorprende que Mr. Chen sea el empresario de un grupo que cotiza en Bolsa y que invierta 170 millones de euros en fútbol para acabar declarando que ha tardado dos años en darse cuenta de lo imprevisible que es un Club. Sobre todo para alguien que cuando era niño soñaba con tener uno.

Sorprende que Mr. Chen asevere que su inversión en el Espanyol no tiene fecha límite. Que su apuesta es firme -como desde el principio- aunque está abierto a nuevos inversores. Incluso dice que siempre lo ha estado. Que recordemos, al aterrizar en el Club, proclamó realizar una ampliación de capital de 150 millones de euros y cuando logró el 99% de las acciones -quiso a  toda costa que nadie le acompañara- suscribió la mitad de la ampliación de capital prometida. Todo valió para ser el único inversor.


Sorprende que nos digan que el posible inversor tiene que aportar conocimiento del negocio y sentimiento pero -para profesionalizar al Club- elige a un Director General como Roger Guasch que dice no ser futbolero, prioriza el Excel al sentimiento y no le gusta mucho cómo somos.

Sorprende que se publicara en julio en l’Esportiu  que Mr. Chen estaba como una moto inversora para cuando -dentro de dos años- se acabaran con las restricciones gubernamentales chinas poder invertir más en el Club pero… ¡sólo mes y medio después! se afirma que Mr. Chen no se siente directamente afectado por las restricciones de su gobierno.

Sorprende que Mr. Chen nos diga que su inversión continúa siendo muy estable pero no traspase parte del préstamo de Rastar a capital o doble el plazo de amortización para oxigenar los estados financieros. Con ello se aliviaría o acabaría con los problemas del límite salarial. ¿Por qué en su corte de asesores nadie se lo plantea?  ¿O Mr. Chen se hace el sueco?

De las poquísimas cosas que podemos aprovechar de los vecinos hay una frase simple pero lapidaria: “Al soci no se’l pot enganyar”.

Tomás Guasch Llovensà

Soci 4.706 i Accionista.

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