En el descanso del partido entre el Nápoles y el Espanyol, con derrota parcial perica (1-0), el club confirmaba el fichaje de Naldo, central brasileño procedente del Krasnodar ruso que firma hasta el 2020 con opción a una temporada más. Por lo tanto, las enormes urgencias en la parcela defensiva, especialmente en el centro de la zaga, comienzan a solventarse con esta nueva incorporación.

¿Qué aportará Naldo al Espanyol?

Se trata de un central con grandes condiciones físicas. Su estatura (1’88 m) le permitirá ser un baluarte más en el juego aéreo del equipo de Quique Sánchez Flores. Otra de sus características es la contundencia con la que suele sofocar el peligro de los atacantes rivales. Siempre utiliza su físico para imponerse a los delanteros, utilizando su cuerpo para reducir espacios y robar o despejar balones en su zona de influencia.

Naldo fortalece el eje de la defensa y suma un efectivo más para alinear la habitual pareja de centrales.

Naldo ha sido un futbolista importante en equipos que han sumado títulos o grandes trayectorias en competiciones europeas. Disfrutó de minutos de calidad y de un buen puñado de partidos en el Sporting de Lisboa, con el que ganó una copa portuguesa, y en el Krasnodar, llegando a las eliminatorias finales de la Europa League.

Uno de los factores más importantes en la contratación de Naldo es el propio técnico del Espanyol. Quique ya tuvo en sus filas al central brasileño en su segunda etapa en el Getafe. Es el entrenador que más ha confiado en él en su periplo europeo, ya que le alineó en un total de 30 partidos durante la temporada 2014/2015. Así pues, el míster blanquiazul sabe perfectamente lo que Naldo puede aportar al equipo y el propio jugador conoce bien lo que le pedirá.

El central, de 28 años, lleva a sus espaldas una trayectoria por diferentes países, concretamente en Brasil, Italia, España, Portugal y Rusia. En España, además de su paso por el Getafe, perteneció al Granada en enero de 2013 sin disputar ningún partido con el conjunto nazarí tras ser cedido al Bolonia y, posteriormente, traspasado al Udinese.