El chiste me pareció ingenioso. Al oírlo, cabían dos posibilidades: una, acordarme de su señora madre; dos, reírme. Hice ambas cosas. Lo segundo, torciendo el gesto, con cara de decir: “Ya te la devolveré un día de estos”.

Me lo contó un compañero de trabajo, pero no amigo, al que he perdido la pista, y culé por más señas. Uno de esos típicos culés con los que uno se cruza en el camino. La verdad es que muchos culés le parecen a uno eso: típicos, cortados por el mismo patrón. Éste cumplía todos los requisitos: íntimamente persuadido de la superioridad que concede al individuo la “culepatía”, esto es, la condición culé… desarreglo muy común, pero que, a día de hoy, carece de diagnóstico psiquiátrico.

Al supremacismo culé, actitud entre paternalista y altanera con relación al RCDE (“no tengo nada contra el Español, si acaso el nombre” o “un tío mío era perico” y otras por el estilo), el interfecto unía el supremacismo moral que los progres locales de chichinabo, tan cansinos y paletoides, gustan de atribuirse a sí mismos: odiaba todo cuanto oliera a España, sobre todo su nombre, la palabra misma (pero no a su propia familia… por su procedencia allende nuestras bien amadas comarcas), lamentaba profundamente la caída del muro de Berlín, le chiflaba la televisiva monja Lucía Caram, culé de las barras bravas maradonianas, echaba pestes de la corrupción política (aunque limitada al caso Gürtel y a las naranjas de Rita Barberá), abonado incondicional al pujolismo-leninismo formulado en su día por el megaplomo de Vázquez Montalbán, uno de los puntales del régimen aborigen de pensamiento único y obligatorio (“el Barça es el ejército desarmado de Cataluña”) y, preguntado por la ejecutoria fiscal de Leo Messi, replicaba que a él Messi le hacía disfrutar con su juego y que todo lo demás le traía sin cuidado, o que si Messi había defraudado a la Hacienda pública, Cristiano Ronaldo no le iba a la zaga, o, en todo caso, que la “persecución” fiscal al astro argentino (en realidad hispano-argentino, por la doble nacionalidad) obedecía sin duda a un siniestro plan urdido en un lugar llamado “La Meseta”, a 600 kms de distancia. Es decir, un culé de manual, aunque no sé por qué hablo de él en pasado, pues no me consta que haya pasado a mejor vida.


El chiste me lo contó poco después de que dinamitaran Sarriá, y antes de que el RCDE se trasladara a Montjuïch en las onerosas condiciones acordadas con la municipalidad: alquiler anual por una millonada (nada que ver con el euro simbólico que satisface la Real Sociedad al ayuntamiento donostiarra por el uso exclusivo del nuevo estadio de Anoeta) y además compartido con otros eventos, lo mismo conciertos musicales que los partidos de fútbol americano de Los Dragons (¿qué fue de ellos?). Es decir, conforme al trato habitual que al Español le han dispensado las autoridades e instituciones regimentales, lo que no es óbice para que muchos de nuestros dirigentes se presten de grado, genuflexos, a ejercer de lacayos de librea o palanganeros de lupanar de esas mismas autoridades e instituciones que nos humillan, desprecian e insultan.

Un tipo le dice a otro: “¿Sabes qué equipo sería el Español si jugara la liga inglesa?”, “No lo sé”, “Pues el No-tinc-camp… el No-tinc-camp Forest”.

Hacía años que no pensaba en el Nottingham Forest, bicampeón de Europa, con el mítico Peter Shilton bajo palos. Ahora milita en la segunda división inglesa… donde ha pasado, por cierto, muchos años de su historia. Me comentó un amigo que la plantilla del Nottingham acoge, con los honores que merece, a mi idolatrado lateral derecho Fuentes… a quien deseo el mayor de los éxitos en su nueva singladura profesional…
¿Será Fuentes ese lateral brioso que birlará balones a los atacantes rivales para servirlos luego en centros milimetrados al ariete de su equipo? ¿Será la reencarnación futbolera del legendario forajido emboscado en Sherwood que traía de cráneo al sheriff de Nottingham?

Ahora tenemos campo… y qué campo, un estadio coqueto, bonito de verdad. Una maravilla. Ya sólo nos falta afición… muchos pericos para llenarlo, a pesar de las auto-trabas que ponen nuestros dirigentes, pues jornada tras jornada apenas rozamos la media entrada. Y para evitar nuevos chistes despectivos de esos culés lechuguinos que todos conocemos, o para no ver cómo, al marcar el Girona FC (de la ciudad de Gerona) el tercer gol en el minuto 90’, demasiados espectadores saltan de su asiento para celebrarlo con esa sensación de impunidad que da saberse en un estadio casi neutral.

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert

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4 COMENTARIOS

  1. Paciencia Don Perico de los Palotes. Las venganzas se sirven en platos fríos o como dice un proverbio asiático “la venganza del chinito tarda pero llega”.
    A mi me dicen siempre que tenemos el campo mas grande del mundo (porque no se llena nunca) a lo que les respondo, “no lo sé, preguntaré a vuestro padre Don Raúl (Tamudo) a ver que me dice.
    Por cierto, una pequeña puntualización; Juan Rafael Fuentes, es siniestro, quiero decir zurdo, por lo que nos tocó disfrutarlo como lateral izquierdo y no como derecho.
    Me encanta y recrea su artículo.

  2. Apreciado Carlos: mil gracias por su comentario al palote y por la puntualización que agradezco de veras. Quizá le hicieron jugar algún día de lateral derecho “por necesidades del servicio” y, a pierna cambiada, explicaría esa mudanza los lamentables centros del siempre loado Fuentes… en fin, gracias mil de nuevo…

  3. me ha gustado mucho tu qrtículo, perico… lo has clavado con el culé, yo también conozco a alguno que da el perfil… pero me asalta una duda. no lo tomes a mal, pero, lo tuyo con fuentes… no sé qué pensar… ¿no habrás soñado con él disfrazado de gladiador?

  4. Querido Pótamo, no me tomo a mal tu insinuación, aunque ya te digo que no es el caso. Me ha hecho mucha gracia. En fin, ayer noche nuestros gladiadores pelearon, sí, pero no tuvieron acierto y no vi claro el planteamiento inicial… por cierto, ese chico que tira las faltas del barça no podría irse unos días a la playa y dejarnos tranquilos…

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