El día 27 de diciembre a las 2 de la mañana acompañé a mi hija Irene a la estación de autobuses, allí le esperaba junto al resto de sus compañeras de los equipos cadetes y el juvenil de volei del Español, un largo viaje hasta Valladolid.

Ese mismo día, tras toda la noche en el autobús, a las 7 de la tarde jugaban su primer partido, al día siguiente otros dos, al otro dos más, uno más el ultimo día, autocar y vuelta a Barcelona.

Durante los partidos un grupo de padres fuimos para apoyarlas, los gritos de «Español, Español» se oyeron en Valladolid, ahí estaban nuestras banderas, nuestros colores, ellas mismas se auto motivaban, al verlas daba gusto, no importaba el cansancio ni el esfuerzo físico. Una tarde coincidí con los equipos en el hotel, el ambiente era contagioso, alegres, divertidas, emocionadas por defender nuestros colores.


Lo de Villareal fue impresionante, hemos recuperado la ilusión, confiemos en los nuestros y a ellos, a nuestros jugadores quiero dirigirme, ellos que tienen, porque se lo merecen, una faceta deportiva más cómoda, profesional, pero me gustaría decirles que cuando tengan algún momento de duda, piensen en estas niñas que en tres días viajaron en autobús durante dos noches, para jugar en dos días y medio seis partidos, que lo hicieron por afición, por amor a unos colores, que piensen y si un día quieren que puedan conocerlas.

Como se lo pido a los nuevos responsables del Club, que se que son pericos de corazón, que definitivamente las reconozcan como lo que son, las nuestras, como nuestros son todos los deportistas de las secciones.

Si, no hay duda, nos salvaremos gracias a Pitu, a Diego, a Raúl, a David, a los jugadores que lo dejaron todo en Villareal, a nuestra afición que digan lo que digan no hay otra igual, y también nos salvaremos por ellas, por ellos, por los que son nuestro futuro.

JOSÉ MARÍA FUSTER-FABRA.

Abogado perico.

Comentarios

Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Nombre