Aunque comparta la opinión de mi mancomunado columnista Tomás Guasch al referirse a los orígenes de la  torticera gestión de Joan Collet  como “president caganer” de nuestro Club, voy a permitirme enmendarle un poquito su personal y maloliente enfoque; prefiero referirme a los orígenes de ese maligno VIRUS CÁNCEROSO que de muchísimo más tiempo anterior de ese “president caganer” se introdujo en las entrañas de aquel inolvidable campo de Sarriá antes de su obligado  por su vil derribo a trasladarnos al flamante Estadio Olímpico de Montjuic.

Y no me remonto a la presidencia de don Manuel Meler, por su  idea de aprovechar los actos conmemorativos de nuestro 75 Aniversario, para lanzar aquel eslogan “Som un club català de futbol” tan incuestionable  realidad aceptada en tantos años de historia, como innecesaria  para publicitarlo recién inaugurada nuestra democracia, pero que sirvió para iniciar la rompedura de nuestra paz social.


Me refiero más exacta y concretamente, a la imposición como presidente consensuado por los mayores accionistas  del Club ya convertido en S.A. a Daniel Sánchez Llibre (siempre muy “bien” asesorado políticamente por su hermano mayor Josep, destacado militante de “Unio Democrática de Catalunya”, lo que merecía catalogarlo como “asesor espiritual de aquel Espanyol-Danista”). Precisamente cuando un desconocido peñista del Maresme, Joan Collet, se sentaba junto a sus jóvenes peñistas, en la parte superior de la grada alta derecha justo en la curva lindante a la tribuna, precisamente llamada “Curva Jove”, muy cerquita donde yo, como simple socio y ya jubilado como periodista tribunero, y  con toda mi prole familiar me ubicaba también.

Precisamente también, cuando apenas había iniciado su gestión presidencial Dani, su “asesor espiritual” y hermano Josep le aconsejó conocer mejor a sus socios y accionistas, lanzando aquel nefasto y canallesco “referéndum” que nos llegó a todos en nuestros hogares, cuyo principal punto residía en saber si uno, o sea yo,  me sentía más español que catalán, o más catalán que español. La reacción popular fue terrible, la mayoría de nuestra masa social se sintió ofendida contra su intimidad, lo que motivo que el Club, o sea, “Dani&Josep y Cia”, se vieran obligados a una pública anulación de tan inoportuna como desdichada encuesta. Pero lo más importante y peor, aquel evidente VIRUS CANCEROSO había anidado ya en la gran hasta entonces familia blanquiazul; y esta maligna dolencia ha venido yendo a más y ahora mejor aunque falsamente escenificada con eso de las “banderas i el prusès” que nos quiso descubrir el ya más que jubilado Joan Collet, echando, eso ahora sí, más mierda sobre ese Club que sigue proclamando muy suyo, pese a que gusta en continuar posando junto a esos individuos que tanto daño causan a la paz social de Catalunya/España y consecuentemente a mi eterno Real Club Deportivo Español, aunque deba aceptar democráticamente el que otros prefieran el más oficialista pero impuesto R.C.D. EspaNYol.

Esta y no otra ha sido la herencia que nos dejó la estirpe Sanchez Llibre de su paso por nuestro desquiciado Club, muy a pesar de que inicialmente nos ofreciera, y mucho que se lo agradecimos y agasajamos, yo el primero, por habernos permitido campeonar por dos veces tras largos años de sequía. Pero después…

JUSTO CONDE ESTEVE

Historiador y periodista perico

Autor del libro Ni olvido ni perdono. De venta en nuestra tienda de LCD.

 

Comentarios

Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Nombre