Siempre reconforta comprobar que el buen trabajo y la constancia tienen premio. En un mundo donde cada vez más gente se gana la vida sin haber dado un palo al agua, la cultura del esfuerzo está en peligro de extinción. Por eso, a los pericos nos alegra sobremanera el éxito de Pacheta y su ascenso con el Elche. Por eso, y porque es de los nuestros, también un poco, aunque menos, porque su rival era el Girona, ese club por el que han apostado todos los que odian al Espanyol y querrían verlo en la miseria y el ostracismo. Pues de momento la próxima temporada, y gracias a un mito espanyolista como Pacheta, nos veremos en el mismo infierno, y ya veremos qué pasa. Por cierto, si yo mandará en el Espanyol, mañana intentaría fichar a Stuani.

Cuando se marchó Rubi de aquella forma tan súbita me tomé la osadía de proponer públicamente el nombre de Pacheta como nuevo entrenador del Espanyol, incluso, por primera vez, me permití sugerirlo a los que en aquel momento tenían poder de decisión.

Sin embargo, el elegido era David Gallego, y la verdad, a mi como a la mayoría no me parecía descabellado. El resto ya es historia, Machín, Abelardo y el inefable Rufet haciendo el ridículo. Estamos en segunda. Siempre he pensado que Pacheta entrenará algún día al Espanyol de sus amores. Es su sueño, así nos lo hizo saber en una entrevista publicada en esta casa cuando estaba entrenando en Tailandia. Porque sí, Pacheta ha entrenado dos años en Tailandia, y uno en Polonia, además de, a su Numancia, Oviedo, Cartagena, Hércules y ahora con el Elche, después de mucho esfuerzo ha logrado tocar el cielo de la primera.

Con un equipo que es el quinto presupuesto más bajo de la Segunda División, club que cogió en Segunda B a media temporada hace menos de tres años. Lo subió a la categoría de plata, y en su segunda temporada en ella, a pesar de su modestia, lo ha metido en primera en una de las gestas más impresionantes del fútbol nacional de los últimos años a base de trabajo y fútbol.

Es obvio, que, si uno ya creía antes que Pacheta era el entrenador ideal para el Espanyol en Primera División, estaba claro, que era igualmente el hombre perfecto para esta próxima temporada en Segunda. Lo tiene todo, era nuestro nuevo Camacho. Cariño de la afición, sentimiento perico a raudales, experiencia en la categoría, espirito de sacrificio, y un carácter motivador que nos hubiese venido de perlas, dentro y fuera del campo.

Pero Pacheta, también tiene otra cosa que tal vez no haya gustado tanto a los que ha decidido que el entrenador sea finalmente Vicente Moreno, que ojo, tampoco me parece un mal entrenador. Pacheta tiene unos huevos más gordos de los Toros de Osborne que uno se va encontrando en las carreteras de Burgos antes de llegar a su pueblo, Salas de los Infantes, un paraíso del buen comer y el buen beber que va a celebrar a lo grande, como muchos pericos, la proeza de Pacheta, un celtíbero de armas tomar. Un pedazo de gladiador. ¡Te lo mereces grande! ¡Sabes cuanto me alegro!  

Robert Hernando

Escritor y ex -consejero del RCD Espanyol

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