Locutor- (emocionado, como si no hubiera un mañana)… “El Notas” roba el balón en medio del campo, pasa el esférico a Pocholo, éste levanta la cabeza, ve el desmarque de Isco, conecta con el Niño… controla en el piquito del área, dribla al “Chotas” y bate a Pichurri por bajo… ¡Goool del Niño, gol de Isco… goool de Paquito I Pichadulce de Albuquerque y comarca!…

Esto puede suceder perfectamente en la retransmisión radiofónica de un partido de fútbol de la liga española. No así en un partido de la Bundesliga o de la Premier League. En Alemania los jugadores imprimen al dorso cosas tan extravagantes como Beckenbauer, Netzer, Rummenigge, Schuster o Littbarski… ¿Qué nombres de pila más raros?… se pregunta uno… y es que no son nombres de pila sino apellidos. No propondré que añadan el prefijo “Herr”, o “Señor (Sr.)”, para darle solemne protocolo al evento deportivo… aunque quizá no fuera mala cosa.

Con el apellido al dorso tributan honores a su señor padre. En absoluto me opondré a que rindan tributo también a su señora madre, nada que objetar, pero si desaconsejo la cortesía filial en sentido extenso, duplicado, es por una cuestión de espacio, de superficie hábil en la camiseta en aquellos casos en que la identidad, según las naciones, comprende apellidos bilineales: paterno y materno. Siempre será preferible, según mi baremo, un F. Bdez Castro, es decir, Fulgencio Bermúdez Castro, que un “Fulgen” o un “Gencio”, por Fulgencio, o un más coloquial “Fumeta Bermúdez”, si ése fuera su gráfico mote.


Nada impide que un jugador que se dé a conocer en la competición con la formalidad del apellido, Requejo o Piqué, sea un indeseable, un tunante, un pillo de siete suelas, y que otro que comparece en el terreno de juego con el mote, el nombre de pila o su apócope a la espalda, Gumer por Gumersindo López, sea una bellísima persona. Ni el hábito ni el apellido hacen al monje, pero observar normas de civilidad y urbanidad nunca está de más. La etiqueta no cambiará el mundo, pero ciertas pautas lo hacen más habitable. Cosas como saludar en el ascensor, ceder los asientos a las personas mayores, tratarse de usted entre desconocidos… o rendir un sencillo homenaje a tus padres. Cosas que son la irrisión de esas mentalidades que se intitulan abiertas y avanzadas, que nos dan lecciones a cada paso basándose en una supuesta superioridad moral y nos atizan a quemarropa un “portavoza” para referirse a la portavoz de un partido político, por ejemplo.

Lo dicho, no se trata de obligar a los jugadores a dejarse bigotes con las guías rizadas, como aquellos precursores de principios del siglo XX, o a que diriman sus disputas de honor en duelos a esgrima, a primera sangre o a muerte, o con pistolas de chispa, ni que las chicas, en su camiseta, sean solteras o casadas, antepongan la abreviatura “Srta” a su apellido… pero a lo mejor los jugadores, animados por el homenaje a sus mayores, y por aquello de no arrastrar su venerable nombre por el fango, contenderían con mayor nobleza y se lo pensarían dos veces antes de tirarse a la piscina, fingiendo una falta que no existe, o de celebrar un gol haciendo una peineta para provocar al público.

El homenaje tributado a los mayores ennoblece al tributario… de ahí mi agradable sorpresa cuando supe que una bandera que ondean los chicos de La Curva muestra la efigie de nuestro fundador Ángel Rodríguez… si bien es cierto que la primera vez que la vi, dada mi escasa agudeza visual, extrañado pensé que se trataba del zar Nicolás II, soberano de todas las Rusias… ¿Qué pinta en nuestra grada, me dije, el último de los
Romanov?… Qué broma es ésta… ¿También era perico… como lo fue, dicen, Elsa Artadi, la favorita del bruselés Fuigdemont, alter ego del Manneken Pis?

Jugador que vistes la elástica perica, si te llamas Gedeón Huertas y te haces llamar Gede, cuando saltes al terreno de juego no olvides a quienes te dieron el ser. Ahora bien, tú mismo, que ya somos mayorcitos…

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert

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3 COMENTARIOS

  1. gracias mil por tu amable comentario, carmen… me esforzaré cuanto pueda para que el próximo sea también de tu agrado. un saludo cordial…

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