Jornada 33 del presente campeonato. Somos quintos por la cola… ¡¡¡Pero qué dice este tío… si estamos virtualmente salvados… es un indocumentado!!!… No he terminado la frase. Quiero decir que en lo que llevamos de segunda vuelta somos quintos por la cola, coqueteando con el descenso. La clasificación del pelotón de los torpes en este tramo de la liga queda así:

15.- Valencia, 14 puntos/ 16.- RCDE, 13 puntos/ 17.- Mallorca, 12 puntos/ 18.- Rayo, 10 puntos (tras vencer a domicilio al Club de los Valores)/ 19.- Alavés, 9 puntos/ 20.- Granada, 7 puntos

En resumidas cuentas, un fiasco de segunda vuelta hasta hoy, y no parece, por lo visto ante el Rayo… (¡Y pensar que me tomé un día de fiesta para asistir a ese engendro balompédico!)… que vayamos a rascar casi nada en los 5 partidos que restan para la finalización del torneo. Ojalá me equivoque y nuestros chicos protagonicen un vendaval de juego, desarbolen a los rivales y vayan de victoria en victoria hasta el pitido final. Miau.

Como principio general a mí me gustaría que mi equipo tuviera una trayectoria regular a lo largo de todo el torneo. Me despistan y encocoran esos altibajos tan pronunciados: cuando los tuyos puntúan 5 jornadas seguidas, con victorias y empates, y no ganan después durante otras 5. Esas rachas desconcertantes. También me gustaría que mi equipo compitiera siempre, en cada partido, y que, aunque perdiera, el adversario, aun siendo superior técnicamente, tuviera que sudar tinta y desplegar su mejor juego para vencernos.

Por barajar números redondos, suponiendo que la liga constara de 39 jornadas (son 38 y siempre serán número par), y concediendo a nuestros colores 13 victorias y otros tantos empates y derrotas, 13-13, me gustaría que siempre contásemos más de lo primero que de lo último y que marcáramos más goles que los encajados. Que el saldo en esos capítulos fuera siempre positivo, aunque el balance definitivo no diera para jugar en Europa, asunto que en absoluto me obsesiona. Ese sería el desempeño deportivo del equipo de mis sueños, que es el de mis amores. Equilibrio entre juego y resultados, un equipo peleón y compensado en sus líneas. Quizá previsible, pero difícilmente “batible”. Los desfases de resultados entre una vuelta y otra me transmiten una sensación de irregularidad y de asimetría inquietante (26 puntos contra 13). Con 40 puntos un equipo mantiene la categoría esta temporada, pero sería insoportable que todos, los 40, se obtuvieran en la primera vuelta. Y ninguno en la segunda. O al revés, que lo mismo da.

¿Y qué es lo que no quiero para mi equipo? Nada de lo que ofrece el vecino. Dirigentes entrando y saliendo de la cárcel como Pedro por su casa, alquiler masivo de los abonos de los socios a los hinchas rivales, felpudo mugriento de las consignas políticas de nuestro fanatizado régimen localista y uno de sus jugadores más emblemáticos convertido en hampón, en comisionista y “vedette” caprichosa: “Rubi, apúntame a las Olimpiadas, por fa, que me hace una “ilu” que te cagas (textual)”. “Veré qué puedo hacer, Geri”. Por lo que sé, los aficionados del citado club todavía no han organizado una manifestación de protesta contra el lodazal pestilente en que se ha convertido esa deleznable institución. Quiere decirse que la mayoría de ellos, en cuestión de ética y moral, andan parejos al nivel de sus directivos. Nada me espeluznaría más que mis consocios se les parecieran.

Javier Toledano Ventosa.

Perico de Los Palotes.

Peñista en Doctor Gert.


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1 COMENTARIO

  1. Coincido con usted Don Javier. Pero no solo yo, la inmensa mayoría de los pericos queremos un equipo con huevos y a ser poder ser tambien con buena técnica. No les exigimos que ganen la liga ni siquiera que entren entre los seis primeros. Si nos gustaría aunque sea una vez un entrenador que ponga toda la carne en el asador para disputar la copa.
    El partido contra el Rayo no es para olvidar, muy al contrario. Lo debemos tener presente. Fue tan lamentable y chapucero que por momentos pienso eso que en la tierra de mi abuela paterna llaman «biscotto» y Paolo Rossi sabe mucho de eso.
    Estos últimos partidos estan siendo patéticos, no solo están invitando a la gente para que no vaya al campo sino que están haciendo pensar a muchos si en verdad vale la pena seguir siendo abonado y solo renovar el carnet de socio por sentimiento y punto.
    No quiero pensar que solo vale mirar la botella medio llena y como equipo recién ascendido el objetivo es salvar la categoría.

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