Anna Casas.- De padre argentino y madre chilena, nació Julián Cárdenas hace 37 años en Barcelona. Fue periquito desde antes de nacer y hace 8 años que ya no vive en España y sigue manteniendo su pasión por donde quiera que vaya. Hoy en día establecido en Berlín debido a su trabajo como profesor universitario de Sociología, después de pasar por Medellín (Colombia) y viajar mucho, sigue evangelizando la palabra del Espanyol por donde quiera que vaya. Conozcamos un poco más los orígenes de Julián en su enamoramiento perico.

Anna Casas.- Buenos días Julián. Primero de todo me gustaría decirte que me tiene muy intrigada el origen de tu afición al Espanyol ¿dónde nace?

Julián Cárdenas.- Cuando mi padre se instaló en Barcelona hace 40 años tenía que decidir de qué equipo de fútbol se hacía. Así que fue a ver un partido al Camp Nou y después otro a Sarria. Como te imaginarás, no tuvo dudas y dijo que se hacía periquito.

A.C.- Seguramente fue una de las mejores decisiones tomadas en su vida jaja. Entonces,  ¿su afición te la impregnó a ti?

J.C.- Un domingo por la tarde, cuando mi madre estaba a punto de darme a luz, mi padre estaba en el estadio. Así que como ves, soy periquito desde antes de nacer.

Fui socio cuando era pequeño con mi padre, durante la época de Zúñiga, Lauridsen y N’Kono y después en tiempos de la Copa de la UEFA de 1988. Iba varias veces al estadio de adolescente, incluso en las recordadas presentaciones de agosto. Después volví a ser socio en la era de Pochettino como entrenador.

A.C.-  ¿Y por qué se decidió a volver a ser socio en la época del querido ‘Poche’?

J.C.- Cuando me enteré que íbamos a contratar a Pochettino como entrenador y que no tenía ninguna experiencia dije “si morimos que sea con los nuestros y en nuestra casa”. Esos tiempos de ir a buscar a los jugadores al hotel y acompañarlos hasta el estadio eran brutales.

Julián Cárdenas luciendo los colores pericos

A.C.- Con el proyecto ilusionante que se está llevando entre manos el Espanyol, ¿cómo valoras la baja afluencia en Cornellá? ¿Cómo crees que será la asistencia este segundo año de la era Chen?

J.C.- No me preocupa tanto de momento. Cuando el Espanyol necesita a su gente, aparecemos periquitos por todas partes. Cuando luchábamos por no bajar a segunda el estadio estaba a rebosar, era una bombonera y se iba a buscar a los jugadores al hotel y lo que hiciera falta. Llegarán mejores tiempos. Además, ir al fútbol tiene su ritual y costumbres, y con tanto cambio de día y hora no hay costumbre y ritual que se mantenga.

A.C.- Los periquitos seremos muchas cosas pero fieles un rato…

J.C.- Aunque mucha gente se quejaba de que iba poca gente al estadio, pero yo sé que cuando el Espanyol nos necesita los periquitos estamos. En los peores momentos peleando por el descenso, el estadio estaba abarrotado y la gente estaba super implicada. El gol de Coro fue un cambio en la forma de ver el fútbol. Estaba en el estadio y todavía lo recuerdo como si fuera ayer. Un estudiante mío de psicología a esa clase de memoria le llama flashbulb (recuerdos vividos que se recuerdan detalladamente).

A.C.- Una de sus aficiones es viajar. Y como buen viajero no debe haber desaprovechado los momentos de gloria del Espanyol como la finales para utilizarlas como excusa para matar dos pájaros de un tiro y juntar dos de sus pasiones: el Espanyol y viajar.

J.C.- Sí. Estuve en Madrid en la final de la Copa del Rey y en Glasgow. De este último mejor ni hablamos, nunca he vuelto a ver ni un resumen ni los penaltis de ese día. Fui solo y el viaje fue un desastre. Pero recuerdo que al entrar en el estadio me sentí como en mi casa. En los goles me abrazaba con la gente de mi lado y de abajo. Me gasté mil euros en un día y perdimos. Pero me los volvería a gastar. Mejor dicho, estoy deseando gastármelos en otra final. Volveremos.

Julián Cárdenas con la blanquiazul

A.C.- ¿Qué anécdotas destacarías de tus distintas etapas como socio?

J.C.- Recuerdo ir con mi padre al estadio de pequeño. El mejor regalo que me ha hecho mi padre es hacerme del Espanyol. Cuando perdimos la UEFA en Leverkusen tenía 8 años y al día siguiente no quería ir al colegio porque no quería aguantar a mis compañeros. Sorprendentemente, recuerdo que un culé con el que discutía mucho, me dijo: «Lo siento, yo quería que ganara el Espanyol». Yo, en cambio, siempre he querido que pierdan, hasta en los entrenamientos.  

Hace un año y medio tenía una entrada de sobra para ir al estadio (Espanyol vs Las Palmas) y se la regalé a un chico de Corea. Estaba haciendo un viaje por Europa. Me dijo que él se había hecho del Espanyol gracias al juego del FIFA y quería conocer el estadio. De todos los equipos que hay para el elegir en el FIFA, escogió al Espanyol. Algo tenemos de especial. Adjunto la foto con el chico coreano, él se llama Hoein Kwon.

A.C.-  Al estar tan lejos del feudo perico, ¿cómo vives el fútbol desde Berlín?

J.C.- Me siento con la misión de evangelizar la palabra del Espanyol. A todos mis compañeros de trabajo y gente que conozco les hablo del Espanyol, ya muchos se han convertido al “periquismo”. Hay mucha gente que es del Espanyol y aún no lo sabe. La internacionalización del Espanyol es un trabajo de los aficionados también. Todo el mundo conoce la ciudad de Barcelona y deben saber que lo mejor de Barcelona es ser del Espanyol.

Los partidos los veo en mi casa por una web alemana que pago 10 euros al mes y da las grandes ligas europeas en streaming. Cuando ganamos lo primero que hago es llamar a mi padre en Barcelona y decirle: GANAMOS. Lo mejor de mi padre es haberme hecho del Espanyol.  

A.C.- ¿Eres el único perico en Berlín o se ha creado una maravillosa minoría en tierras alemanas?

J.C.- Somos muchos. Como te decía hay mucha gente que es del Espanyol y aún no lo sabe. La gente aquí conoce al Espanyol, así que yo les cuento que es el equipo auténtico, el de la gente, el que te da una identidad social, y poco a poco se van iluminando.  

A.C.- Respecto al tema deportivo, ¿qué te está pareciendo la era Chen?

J.C.- Se viene algo grande. Lo que necesitamos ahora es ganar partidos. Confío en QSF y sobre todo en los jugadores de la cantera. Además, tenemos al mejor central de la Liga, David López, y a dos cracks en la delantera, Gerard y Sergio García. Nos falta un jugador en medio con la calidad que tenía Guti y con el carácter que tenía Simeone. El futuro es nuestro. Creo que en 2 años estamos en la Champions.

A.C.- Muchas gracias Julián, ojalá que el Espanyol siga creciendo cada año y que sigas evangelizando el “periquismo” doquier.

J.C.- Muchas gracias.

 

 


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