Después de más de un año sin ir al fútbol, o mejor dicho al campo más bonito del mundo, he imaginado como sería la vuelta al estadio. Pensaba que a lo mejor podríamos ir antes de que acabara la temporada, pecando de un optimismo excesivo. Según iba evolucionando la pandemia, empecé a imaginar cómo se podría celebrar el ascenso. Y ahora, con la alegría y la tranquilidad de haber recuperado la categoría, siento que tengo miedo a volver.

Me imagino que  cuando entre otra vez al estadio sentiré alegría y emoción, pero sé que también tendré miedo. Miedo a no ver al señor que se sienta al lado de mi padre. O a los abuelitos que bajan cogidos de la mano y que llevan siempre su manta para taparse. Miedo a no ver a un señor mayor que siempre lleva boina y se sienta muy cerca, a mi izquierda, en diagonal. Miedo a no poder volver con mi padre. O miedo a no oir a un señor andaluz muy gracioso que se sienta cuatro filas más atrás y que solo grita muy de vez en cuando, pero cuando lo hace, te partes de la  risa!

Miedo a no ver ya a tantos abuelitos por el estadio. Miedo a que muchos pericos se hayan ido al cielo y no los volvamos a ver en las gradas.

¡Cuantas familias periquitas han sufrido este año!  Y esta vez no lo han hecho solo por nuestro querido Español. Por ellas y por todos los pericos que están en el cielo, iremos al estadio emocionados, con el alma encogida, pero precisamente por ellos, la próxima temporada tenemos que ir más que nunca.

Si algo nos ha enseñado este maldito virus es la fragilidad de  la vida y a apreciar los momentos felices con los nuestros, y acudir al campo a ver a nuestro Español, creedme, es un momento feliz.

Pericos, a llenar el estadio la próxima temporada! Hazlo por ellos.

Rosario Mesas Company

Abogado

Socia Nº 1915.


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