Lamentable, tedioso y hasta casi impresentable el partido que ha realizado nuestro RCD Espanyol este pasado domingo por conseguir el pase a los octavos de final de la Copa 2020-2021.

Ante un Osasuna que ocupa el 19º lugar en la tabla de primera división que presentó una formación con varios suplentes los pericos no han competido. Primero porque desde el principio solo han entrado al campo de juego 2 titulares habituales. Quo vadis Vicente Moreno?.

Con un equipo desestructurado, mal construido, aquellos jugadores que gozan de pocos minutos han quedado retratados, casi quemados.

Se entiende que intente hacer un equipo mixto para dar oportunidad a algunos de los suplentes habituales, pero acaso no tuvo suficiente con lo que demostraron ante Llagostera y el Burgos CF. En el primero de los casos la excusa del bajo rendimiento fue que el campo del equipo gerundense es de hierba artificial. En El Plantío burgalés fue el intenso frío y el hielo existente en el terreno de juego.

Estos dos partidos fueron el termómetro para ver como hay jugadores que ni están ni se les espera. Otros que dan la sensación de ser exjugadores y uno o dos quizás una cesión o traspaso a otro equipo les podría ir bien.

No entiendo como no decidió el míster poner al equipo titular, es el torneo del KO, de las sorpresas, de las grandes oportunidades. Y si no que se lo pregunten al CAD Navalcarnero de la segunda división B que brillantemente batió a uno de primera como el Eibar.

Los socios y aficionados pericos tenemos muy claro que jamás vamos a ganar una liga pero en la copa es distinto. Hace casi 15 años de la última conseguida y dadas las circunstancias posiblemente necesitemos varias vidas no solo para poder verla ganar, sino para estar como semifinalistas dado que es poco probable que en una misma temporada podamos contar con jugadores como lo fueron Dani Jarque, Iván de la Peña, Raúl Tamudo o Luis García Fernández.

El partido ante Osasuna rayó lo patético, a los 28 minutos te encuentras con un 0-2 con goles encajados debidos a groseros fallos individuales. El segundo de ellos totalmente achacable al entrenador porque no puede ser que de un córner a favor te hagan una contra y te pillen de la manera que te han pillado. Nadie haciendo un balance defensivo, solo Melendo corriendo de atrás a dos atacantes del equipo pamplonica, cuando no es defensa y ni siquiera de los más rápidos.

No ha sido un partido para olvidar, todo lo contrario. Es un partido para hacer un profundo análisis y sacar muchas conclusiones.

Se puede ganar, empatar o perder incluso definir en los penaltis pero ciertas actitudes no deberían consentirse. En las últimas temporadas un año tras otro vemos como “se tira la copa”.

Si bien para el socio y aficionado es un momento doloroso por la forma en que se ha perdido, hay que valorar también el aspecto financiero ya que el pase a estar entre los 16 mejores equipos de copa era de solo 30 mil euros, una cantidad ridícula para el dinero que se mueve en este mundillo. Pero se halla en juego el tema patrocinadores que con mucho gusto hubiesen disfrutado poder volver a exhibir sus marcas quizás delante de algunos de los grandes de la primera división. Visto lo visto estas últimas temporadas parece que es un hecho intrascendente para la directiva y con esto no quiero decir que deban condicionar la labor del entrenador pero si dejar muy claro unos objetivos.

Vivimos de la liga ya lo sé, pero la copa se debe disputar y si se puede también ganar. Con la ilusión de los pericos no se juega.

Carlos Acosta

Socio Nº 9.118

“Libre Directo”


Comentarios

Comentarios

Artículo anteriorLa Copa de Rufete
Artículo siguienteMercado de invierno atípico en el Espanyol

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Nombre