El Espanyol necesita hacerse fuerte en el RCDE Stadium para aliviar su situación, con lo que precisa ganar a un Valencia también obligado después de no haber sido capaz de ganar en sus cuatro últimos encuentros.

El equipo de Pablo Machín vuelve a casa tras perder contra el Athletic en San Mamés por un contundente 3-0, resultado que ha frenado las buenas sensaciones que el cuadro catalán despertó tras dos victorias seguidas frente al Ludogorets en la Liga Europa y al Levante en LaLiga.

El equipo blanquiazul sigue en puestos de descenso y ahora se aferra a Cornellá-El Prat para salir de la zona baja de la clasificación: tres de los próximos cuatro partidos serán en casa. El vestuario evita el alarmismo y mantiene que la línea es correcta, pero tampoco esconde sus urgencias.


Pablo Machín deberá gestionar el cansancio de la plantilla tras la acumulación de partidos en las últimas dos semanas. El equipo no se fía de las bajas con las que llega el Valencia. Los pupilos de Machín asumen que el rival tiene calidad y recursos suficientes para complicar la vida a cualquier oponente, pese a que su rendimiento fuera de casa esta temporada no sea el mejor posible: cuatro puntos con un empate, una victoria y tres derrotas.

El Valencia afrontará este compromiso tras no haber sido capaz de ganar en sus últimos cuatro encuentros, tres en la Liga y uno en la Liga de Campeones. Los tres empates sumados saben a muy poco, incluido el conseguido ante el Sevilla el miércoles con un postrero gol de Rubén Sobrino.

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