Tal para cual. O más claro, tal inmoral alcaldesa Colau para galardonar al indigno Puyal, que quizá sí haya sido la políticamente mejor locución del fútbol catalán, pero también… el más miserable colega de las tareas periodísticas de este esta región desde convertirse en Autonomía, y tal como aquí, en LA CONTRA DEPORTIVA me acabáis de redescubrir con su sucio proceder con el malogrado Carles Canut, y que me obliga a recordar mi personal experiencia de semejante individuo.

Le conocí cuando el chico no era nadie, cuando empezó en Radio Barcelona como auxiliar de redacción de aquel tan escuchado como controvertido programa de la media noche, LA HORA 25 del “Butanito” José Mª Garcia y para quien Puyal actuaba como “chico de recados en Barcelona”, concertando citas presenciales en los estudios de la SER en Caspe 6, de los personajes que le pedía su gran jefe José María. “Sí José María”, “Ya lo he amarrado José María”… lo dicho, un buen chico de recados… Pero que ha cuidado mucho en mantener en el olvido esos orígenes.

Hasta en tres ocasiones, recibí la llamada del chico Puyal, rogándome me personara a media noche en Caspe 6, porque José María García así se lo pedía y por ser el baloncesto el tema que se iba a discutir. Esas dos largas horas que abandonaba mi trabajo en el periódico para atender la cita radiofónica no retribuida, me obligaba a regresar al hogar a primeras horas del nuevo día. No hubo problema las dos primeras veces, pero sí a la tercera, a la que me negué a complacerle alegando que “Me negaba a seguir siendo “un casi fijo” en el programa del “Butano” y que ya jamás participaría gratuitamente como se estilaba entonces en engordar las ganancia del “Butano”. ¿ Lo que le contó el cobardón Puyal a su jefe…? Desde aquel día, el “Butano” inició una cruel persecución con quien suscribe. Y el Puyal, tras aquel emotivo grito “Urruti, t´estimo” tras detener este el penalti que hacía campeón a su Barça en Valladolid, empezó a subir como la espuma entre el barcelonismo y mi total olvido.


Pero varios años más tarde, en el entierro de Juan José Castillo, en la parroquia de San Odón, coincidíamos infinidad de veteranos y jóvenes periodistas deportivos y, sin pretenderlo, me encontré inopinadamente cara a cara con el Puyal, quien con una sonrisita conejil, me espetaba: “ No et puc recordar, potser escribies al Mundo Deportivo, no? No me atreví a contestar como se merecía por tan luctuosa circunstancia; con una también conejil sonrisa, me alejé del grupo. ¿Se puede ser tan miserablemente hipócrita?

Para cerrar tan agria temática, quiero confesar mi personal decepción al ver como mi tan masacrado RCDE por parte de esos personajes de tamaña calaña como Puyal, participa en semejante “coronación/oropel” en la persona de su Director de Comunicación y Relaciones Institucionales, Agustín Rodriguez, con quien no he tenido ocasión de trato personal, aunque sí que lo tuve con su padre, y muy cordial precisamente por compartir ideología blanquiazul en aquella Radio Juventut de la calle Zaragoza, y en la cual, aquel Agustín Rodríguez, sí pudo catalogársele como la “Voz más exclusiva del Españolismo”. ¿Qué habrá pensado hoy, desde allí arriba, al verte reverenciando a tan vil personaje? Punto final.

JUSTO CONDE ESTEVE

Historiador y periodista perico

Autor del libro Ni olvido ni perdono. De venta en nuestra tienda de LCD

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2 COMENTARIOS

  1. Un estómago agradecido quizás como solía decir de otros su ex jefe en la SER.
    Mas un que clan de clanes, ya sabe bien usted que son una secta o si le parece mejor una de las obras de teatro mejor montadas del mundo.

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