Se acabó la temporada, lo del sábado fue indescriptible pero pasados tres días tengo una sensación de éxtasis a la vez que de preocupación. Europa era el objetivo, por lo menos para mí y si se ha cumplido el objetivo que la gente valore la temporada con un sobresaliente no debiera ser un gran problema, pero para mi lo es.

Si le ponemos un sobresaliente a la temporada ya no tenemos notas mas altas, ¿como podemos valorar ser quintos o sextos? Mucho menos podemos valorar ser segundos o terceros y qué decir de ser primero.

Yo tenía un profesor que decía que si al insuficiente le llamamos bien y al bien excelente como no quedan notas para cuantificar lo excelente, el concepto desaparece, y estoy seguro que es así.


Nada más acabar el partido y Rubi pasar a ser un Dios “gravísimo error”, muchos ya decidieron que las palabras del entrenador eran incuestionables y hemos de tener en cuenta que cuando se confeccione la plantilla ni Chen va a poner dinero para reforzarla, ni a Rubi le va a parecer suficiente, cosa lógica por otra parte, pero el peligro será si nos dejamos convencer que las tres competiciones justifican cualquier resultado ya que tendremos más excusas para ello, y no nos olvidemos que este año ha sido un año donde si bien se han conseguido resultados, no han desaparecido los males que acucian al Espanyol como la falta de claridad en los objetivos, la falta de coherencia en el discurso, y la falta de liderazgo del club en los mensajes que recibimos la afición.

El sábado quedó demostrado que estar en Europa no puede ser una casualidad, ni se puede espaciar tanto en el tiempo, el Espanyolismo está dispuesto a responder si el club se hace acreedor a ello, aunque señores que nadie espere recuperar los 36000 socios, lo conseguido está muy bien pero es insuficiente para curar las graves heridas sociales de la última década, seguro habrá pericos expectantes para ver si esto es una casualidad o corresponde a un cambio de mentalidad y de exigencia.

Sin conocer la plantilla sé que será una plantilla suficiente para volver a estar en Europa. Desde el mismo club se hablaba que no podíamos estar los séptimos por presupuesto y los que defendíamos que esto era mentira teníamos razón. Lo de este año ha sido precioso pero no es la meta, es un punto en el camino y esto no debiera dar patente de corso a nadie para apartarse del camino. Tenemos un notable bajo y queremos un excelente, nos hemos subido al carro de Europa, ahora ya no nos podemos bajar nunca más.

Eduard Calero.

Socio y accionista

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