Desconozco si han tenido ustedes la suerte de visionar la serie sobre la vida de Maradona que se está emitiendo ahora mismo en Amazon Prime Video. En cualquier caso, se la recomiendo si se me permite esta pequeña la licencia.

En ella se relata de forma magistral, como viene haciendo desde hace un tiempo la industria audiovisual sudamericana, la vida, obra y milagros del mítico 10 argentino al que alguno tuvimos la suerte de ver jugar en el viejo y añorado Sarrià. Pero, también sus miserias y sus tormentos.

Pone especialmente la piel de gallina el episodio enmarcado el mundial de México 86 en el que el mundo descubrió a la bestia, cuando nació el mito para siempre. Al barrilete cósmico como bautizo en vivo y en directo Víctor Hugo al Diego, después de marcar el gol de todos los tiempos (ta,ta,ta,ta) y, otro con la ayuda de la mano de Dios para poner a latir al límite el corazón de una patria enorme, que necesitaba como agua de mayo, que no madre, una victoria épica contra la Pérfida Albión.

Y es que la historia del fútbol se forja a base de futbolistas, también de técnicos de leyenda como: Bilardo o Luís Aragonés. Pero sobre todo de figuras sobre verde que sepan mimar el balón y darle una vida especial en su movimiento endiablado. Como dijo Maradona: «la pelota no se mancha». 

Sea como fuere, es obvio que cualquier equipo de leyenda se escribe y alumbra con nombres propios, por eso nuestro Espanyol como cualquier otro club necesita de ídolos duraderos incluso algunos perennes como: Marañón, Tamudo, Zamora, N’Kono, Canito, Pepe Mauri, Santamaríao Pochettino, por poner algunos ilustres ejemplos.

Es por ello que consideré en su día un error garrafal la venta de Gerad Moreno, él era el eslabón perdido después de Tamudo, el heredero natural a fin de saciar el necesitado imaginario perico. No obstante, esa tan noble condición no siempre tiene que ostentarla obligatoriamente un canterano, como sucede en muchos clubes, léase: Muniain en el Athletic Club, Oyarzabal en la Real Sociedad, Joaquín en el Betis o Iago Aspas en el Celta. 

Marañón no nació, ni creció en la casa blanquiazul y ahí lo tenemos, siendo nuestro mayor mito entre los mitos. De tal manera, es de vital importancia que el Espanyol tome de la mano a su actual figura internacional por la selección española, que como todos ustedes y cualquier hijo de vecino saben es actualmente Raúl de Tomás, y lo convierta en el nuevo estandarte de nuestra entidad centenaria por muchos años, convirtiéndose él con su trabajo y entrega si así lo desea en leyenda viva del espanyolismo.

Con ídolos sobre el césped creceremos más y mejor. Súmenle a ello una buena generación de canteranos como la que tenemos ahora en la plantilla, y a poco que lo hagamos un poco bien en lo social pronto seremos la envidia de Barcelona. Una Barcelona blanquiazul como el cielo que la contempla. Ta, ta, ta, ta…

Robert Hernando

Ex-consejero del RCD Espanyol


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