Los decibelios ensordecedores de la Superliga ya se han situado en niveles menos molestos para los detractores de la idea pero van a seguir escuchándose. Algo que se lleva cocinando años no se digiere en unas horas.

A Florentino le pilla el negocio con una inversión brutal en un estadio nuevo y con una plantilla carísima que tiene que rejuvenecer. Dicen que Laporta no duerme contando la  deuda. No es que los cajones que abre estén vacíos es que están llenos de papelitos que titulan Debe. El “no en tenim ni cinc” de la Ferrusola se oirá pronto en la asamblea culé. Los fundadores de la idea super televisiva acarrean pérdidas por 650 millones de euros en la Temporada 2019/2020.  Y entre todos suman 2.500 millones de deuda. El Inter de Milán no puede pagar nóminas. La mitad de los clubes ingleses enrolados en la idea se salvan por los jeques pero éstos querrán más pronto que tarde recuperar su dinero; y, la otra mitad de clubes sin jeque están en venta.

La mafia de la UEFA saldrá al rescate de todos porque les va su modo de vida. Ya decía José María García que la UEFA era la Unión Especuladora de Fútbol Asociado. Recordemos que los directivos de la UEFA y la FIFA son los clientes VIP del business class de las compañías aéreas y de los hoteles de lujo de a cinco mil euros la suite.

Pero por más que les den, el mundo de fútbol es insaciable. Los derechos televisivos ya lo salvaron de la quiebra.  No hace tanto los principales morosos de Hacienda eran los Clubes de fútbol. Y como vemos ya estamos en las mismas. Y es que el salario mínimo de un jugador con ficha para el primer equipo es de doscientos mil euros. Es decir, un futbolista que no juega ni un minuto en un año gana como un directivo de una multinacional. El Bayern que es un modelo de gestión – hoy es al que menos le urge el ingreso de la Superliga- acaba de pagar 25 millones de euros… ¡por un nuevo entrenador! Los pecados del fútbol serán muy difíciles de corregir y la salvación frente a un nuevo precipicio será esa idea de la Superliga.

Ante tal panorama los pericos debemos estar muy unidos y dar un humilde paso al frente. Acudir al estadio y subir el número de socios. La grada de animación tiene que doblarse. Tenemos que ser más fuertes y hacer mucho ruido. El Club tiene que acertar en sus decisiones sociales, ganar peso en los estamentos del futbol y la pelota tiene que entrar. Pero los pericos tenemos que acompañar todo esto, estando movilizados, más vivos y visibles que nunca. En una palabra, tenemos que ser: SUPERPERICOS. Hay pocas dudas, una nueva batalla por la supervivencia blanquiazul ha comenzado. 

Tomás Guasch LLovensà

Soci 4.270 i accionista


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