Parecería que el hilo argumental basado en opiniones, reflexiones, noticias y datos explicados en la INTRAHISTORIA DE CHEN se va confirmando. Pero quizás nos falló el final.

Mejor dicho, le falla el final a Chen Yansheng. Suponíamos –aunque la suposición sea la madre de la estupidez- que Chen quería resguardar unos buenos fondos fuera de la órbita de El Partido Comunista. Según lo publicado en esta casa -sobre el Aston Villa y el West Bromwich Albion– ya no podría ser posible. Al menos distraer cantidades importantes. El Partido no sólo prohibiría que salieran capitales sin autorización sino que además obligaría a que se repatríen los dineros considerados que huyeron de manera abusiva.

Recuerdo cuando los Pozzo tuvieron el 5% de nuestro Club. Su pretensión era hacerse con el control deportivo para canalizar en blanquiazul sus lucrativos negocios futbolísticos que empezaban en el Udinese. Se escribe que han amasado más de 300 millones de euros con compraventas de jugadores. ¡Cómo para decir que el fútbol no es negocio! Al final vendieron la participación porque el Presidente Dani no quiso compartir el juguete que luego acabó rompiendo. La familia italiana en 2009 compró al Granada CF por 1,5 millones de euros. Estaba en 2ª B. En dos años lo subieron a primera y lo sanearon. En 2016 se lo vendieron al empresario chino John Jiang por ¡37 millones de euros!


Mr. Jiang de niño soñaba con tener tres Clubes de Fútbol, porque suyos son El Granada FC, el Parma Calcio 1913 y el Chongquing Dangdai Lifan FC.

El Granada descendió justo la primera temporada en que se sacó el pasaporte asiático y sigue en la Segunda División. Los granadinos han aprendido a diferenciar la gestión italiana de la china.

Hablando de italianos, las noticias que llegan del AC MILAN tampoco son alentadoras. La prometida última ampliación de capital del accionista mayoritario chino no acaba de llegar. Posiblemente la UEFA sancionará al Club por su estado de cuentas y no podrá jugar la próxima Europa League.

En 1673 Moliére estrenó “El enfermo imaginario” y en plena representación el dramaturgo se sintió indispuesto y murió. Moliére vestía ropas amarillas en la función. De ahí la maldición que recae sobre el amarillo. ¿Vamos cosiendo nuestra historia con la de otros clubes como el Aston Villa, el West Bromwich Albion, el Granada o el AC Milán? 345 años más tarde el amarillo continúa sin ser el color de la suerte. Al menos de la nuestra.

Tomás Guasch i Llovensà

Soci 4.847 i Accionista.

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