El CEO (Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat) nos ha obsequiado con su Baròmetre. El mundo contenía el aliento y, por suerte, nos han quitado un peso de encima. Nuestro dinerito invertido en concluir que la inmensa mayoría de los catalanes son seguidores de los Otros. Que pregunten en China, a ver si se llevan una sorpresa. Ya tienen la excusa para que ni nos enfoquen por error en La Seva. Tienen tantas ganas que hasta su nuevo director, el valenciano Vicente Sanchis (ex Barsa TV) es capaz de que nos pague un espacio en la tele de Guandong para que dejemos de molestar.

Mi buen amigo Oscar Julià, se preguntaba hasta qué punto debemos taparnos la nariz para aceptar aquel periculer que nos permita crecer socialmente pero sin traspasar el umbral del buenismo… que nos abocaría a la temida fagocitación. No hay porqué preguntarse, el CEO no contempla esta figura.

Episodio rabioso de periculerismo fue el de Joaquín Luna en La Vanguardia. Escribió que somos su segundo equipo en primera, pero derrochó una cantidad ingente de literatura en echar porquería a nuestra promoción del Día de la Mujer. Criticó con desfachatez inusitada los descuentos en las entradas de los que podían beneficiarse en su día. Le hubiera salido más a cuenta ponerse una peluca en taquilla, pues hubiera sacado mejor provecho de su travestismo futbolístico. De los veinte últimos artículos en su subvencionadísimo y regalado medio en los Rodalies, decenas de cumplidos a su primer Club.


Creo firmemente en la máxima de que “al enemigo ni agua”. Porque nuestro refranero popular es sabio. El refrán significa que se aconseja no ser benévolo con quien se muestra adverso. Muchos o pocos,  hemos mantenido al Club a flote en años de absoluta decadencia. Si no hubiéramos poseído este carácter no hubiéramos perdurado. Por consiguiente, el éxito de nuestra manera de ser está más que demostrado. Con decisiones acertadas en lo deportivo, económico y social podemos duplicarnos. Con esa cifra de fieles creyentes, el cielo en la tierra está garantizado.

El inefable Xavier Trias nos llamó desgracia, antes de ayer nos sacábamos la nacionalidad samoana y así sin parar. Vivimos en la sociedad enferma del pensamiento único. En la Comunidad de Madrid, por poner un ejemplo, los Clubs más modestos sí podrían asumir taparse la nariz pero no en Culerunya. Por ello, no quiero periodistas, jugadores, entrenadores, directivos, políticos y prohombres sobrevenidos en busca de fotos y objetivos espurios. No quiero compañeros de tribuna meapilas y de medias tintas. El no posicionarse clara y tajantemente es el principio de la irrelevancia. Sigamos construyendo nuestro relato con tesón, pasión, claridad y paciencia, sin dejar ningún resquicio de duda de quienes somos y que queremos. Que nos encuentren de frente, no a su lado.

Tomás Guasch. Jr

Socio 5.039 y accionista.

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