Partido a vida o muerte en el RCDE Stadium entre el Espanyol y Osasuna. Solo valía conseguir los tres puntos ante el conjunto navarro. Los de Machín salieron con ganas al campo, pero con mucha precipitación y pronto lo pagarían con el poco control del partido. Los visitantes sabiendo la necesidad del Espanyol por conseguir los tres puntos se limitaron a jugar con tranquilidad buscando la desesperación del público local.

El Espanyol se fue desperezando poco a poco y fruto de esta mejoría en el juego llegó el penalti de Roncaglia por manos tras remate de Wu Lei. Los blanquiazules se adelantaron con gol de Marc Roca desde los once metros. Como suele decirse, el fútbol es un estado de ánimo y el resultado dio alas a los pericos.

Campuzano, más listo que nadie, sirvió rápido una falta en la medular para Wu Lei, el jugador asiático se deshizo del portero, levantó la cabeza y la puso al segundo palo donde Pedrosa falló estrepitosamente. En la siguiente jugada, un enorme Diego López, justo antes del descanso, evitó el empate a uno al parar el tiro de Roberto Torres desde la frontal.


Osasuna salió a por todas en la segunda mitad contra un Espanyol con las ideas bien claras. Replegar y esperar la oportunidad a la contra. De poco sirvió la charla del descanso, ya que en la primera acción de la reanudación llegó el tanto de la igualada con gol de Rubén García. Dos minutos después un error infantil de Bernardo dejó solo a Chimmy Ávila para anotar el 1-2.

Jarro de agua fría, aunque Roncaglia ayudaría un poco a uno de sus ex equipos dejando con 10 jugadores a Osasuna. A raíz del segundo gol visitante el estadio se transformó en un cementerio, el descenso se consuma. Cuando parecía que no podía ir a peor, un error de coordinación entre Darder y Bernardo le sirvió en bandeja. En el descuento, un gol de penalti de Roberto Torres y Calleri refrendaban el 2-4 final en el marcador.

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