Algunos de ustedes todavía recordaran aquellos lejanos tiempos en los que el separatismo catalán explicaba con ardor guerrero y admirable valentía que ni los tanques del Ejército, ni la Brunete, ni la Legión, ni la “liga de los hombres extraordinarios” iban a poder frenar el anhelo y las ansias de libertad de un pueblo oprimido por el invasor español. Que estaban todos ellos, prestos y dispuestos a morir en las frías trincheras entre viñedos del Penedés.

Pues bien, ni ha asomado el olor a cabra por la Diagonal que la mayoría ya se han bajado del barco. Unos han huido despavoridos de las garras del temible General Franco, a la capital europea más horrible que uno pueda visitar y otras han jurado amor eterno a la Constitución, a Manolo Escobar y a la morcilla de Burgos.

Pero si algo ha dejado el “proces” digno de estudio psiquiátrico, psicológico y sociológico es el caso del histriónico impostor de perico Gabriel Rufián. Ya les contamos en La Contra Deportiva , que a pesar de su sueldo de clase alta y elitista. Que por descontado, combina de maravilla con los sus supuestos ideales republicanos y de izquierdas. No es socio del Espanyol. Ni está, ni ha estado, ni mucho menos lo esperamos.


De profesión twittero, son numerosos sus mensajes en la famosa red social, alabando al FC Barcelona e incluso al Girona. El rodillo del “proces” le ordenó que tenía que hacerse pasar por perico. A falta de un tonto útil mediático con la misión de inocular el virus entre nuestra afición y él accedió. Encantado de la vida cuando le dijeron que en el palco ponen canapés y bocadillitos de jamón del bueno.

Y lo hizo porque Rufián accede a todo mientras le vayan cayendo. A él todo le viene bien. Es un vividor profesional, le gusta mucho el cocido madrileño, comer y beber, mucho y bien, todo lo demás le da lo mismo. Gabriel Rufián es el máximo exponente del famoso pícaro español pero en versión 4.0. ¿Recuerdan aquella frase de Groucho Marx? Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros…

Todo esto viene a pelo de que el histriónico twittero se volvió a coronar en el programa El partidazo de la COPE, afirmando rotundamente que él se siente español. “¿Que si yo me siento español? Pues sí, igual que me siento catalán y que me siento europeo”. Rufián también dejó más claro que el agua, que es seguidor de la selección española de fútbol, y que celebró efusivamente el gol de Iniesta en el Mundial del 2010. “Por descontado que celebré el gol”, sentenció. Pero Juanma Castaño  quiso ir más allá. “¿El día que jugamos contra Holanda tú querías que ganara España?”, le preguntó. “Evidentemente”, contestó ofendido un patriota de libro.

Resumiendo, a Rufián le faltó el canto de un duro para tatarerar el himno nacional español mano en pecho, de madrugada y nada más y nada menos que en la COPE y olé. Mientras La Mari Carmen Forcadell se preparaba para declarar ante un juez con una castañuela en cada mano. Con sus abogados en modo palmero, vestidos de “Los Amaya” con el preceptivo y distinguido nudo de la camisa en la boca del estómago.

Con su jefe Junqueras durmiendo desde las 21:30 en una celda acompañado por un “camello” gitano. Después de haberse lavado los dientes y haber “cagado” en un inodoro sin paredes en una celda de 8 metros cuadrados en la prisión de Estremera ¡Jai pápa! ¡Pobre gitano!. Sin olvidar que el líder supremo del pueblo catalán se encuentra huido en Bélgica. Por miedo a ser condenado a la hoguera por la terrible y malvada Inquisición española. Que como todo el mundo sabe todavía sigue vigente en esta terrorífica España nuestra… Passi-ho bé i moltes gràcies!

Robert Hernando

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3 COMENTARIOS

  1. como continúe esa progresión, rufián acaba desfilando con la legión… junto a la cabra… tras estas declaraciones me pregunto cómo se les habrá quedado el cuerpo a todos los criptoculés (los rogerlaurianos… no confundir con la secta de los raelianos) que acogemos en el estadio y que se parten la cara por esta gentuza mala…

  2. Genial Hernando, te has superado. Rufian forma parte de la gran mentira que los independentistas habían hecho creer a su gente. El problema en lo que nos afecta, es que nuestro club no se posicione, continúe con la ambigüedad, y que no ponga la bandera de España (donde estamos) en el estadio y mantenga la de Barcelona (donde no estamos).

  3. Te sales, con estos artículos, ironía en mano. No por el fondo (que no comparto) sino por la forma (un placer leerte).
    Por cierto, cuánta falta hacía un Rufián que hiciera frente a los rufianes del PP.

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