Una vez finalizada la temporada, futbolísticamente hablando,  los estamentos del club, socios,  aficionados  y periodistas acostumbran a pasar balance y a calificar de algún modo lo acontecido durante la competición. No son pocos los adjetivos que solemos escuchar o leer, y a menudo, como es en mi caso, bastante en desacuerdo.

No entraré a valorar el tema deportivo muy en profundidad, pues quiero incidir de manera especial en al ámbito social que rodea a nuestro querido RCDE, aunque sí quiero indicar que a mi juicio en este pasado ejercicio ha faltado ambición y dosis de buen juego y más teniendo en cuenta el presupuesto del que disponíamos para la primera plantilla, por no hablar del descenso de nuestro “B”. De todos modos reconozco que hemos ganado en tranquilidad, en confianza con jugadores de la casa y evidentemente que al inicio se hizo una limpieza profunda y a la vez necesaria de jugadores. Aprobado alto, pero tampoco exageremos.

Lo que realmente es preocupante, o al menos a mí me lo parece, pues percibo por parte del Consejo de Administración un cierto pasotismo, en todo lo concerniente al ámbito social.

Me sorprende notable y negativamente el olvido al que el socio está “sometido” durante toda la temporada por parte del Departamento Social, eso sí, en la habitual presentación de la campaña de abonos,  se acuerdan de nosotros soberanamente (deberían de disimular un poco). No recuerdo ninguna  rueda de prensa del Director del Área Social durante la temporada, no recuerdo  ninguna intervención pública defendiendo a los socios o a la entidad ante los constantes ataques y faltas de respeto que sufrimos por parte de los agentes políticos,  mediáticos e institucionales rendidos al pensamiento único barcelonista.

No me gusta que no encuentren solución a la cuestión de la grada de animación, y lo que más me indigna es que no sean capaces de reubicar a “La Juvenil” en una zona lógica y éticamente más  apropiada. No comprendo que a estas alturas de la película, sean tan difíciles los accesos al estadio  los días de partido. No entiendo que no se permitan realizar tifos a los grupos de animación, me indigna ver otros estadios de nuestra Liga con vistosos y exitosos montajes y nosotros “res de res”.

Está claro que socialmente no hacen las cosas correctamente. Un club histórico de la Liga, con 82 temporadas en 1ª, localizado en una zona potencialmente habitada, no puede tener, de media, más del 50{e6a4d225a85de776029f7b6d742fa442d6a6af4d82e389c0d7351d08a5664094} de su aforo vacío  en los días de partido, y debe aspirar a, como mínimo y de manera urgente, tener 35.000 socios.

Me ha llamado la atención, el resultado de la última iniciativa de la Fundación, el crowdfunding. No quiero que me lo vendan como un éxito, lo que más me molesta en esta vida es que tomen a la gente por idiota. De 28.500 socios, a día de hoy (se ha ampliado el plazo 2 meses más, debido a su rotundo fracaso) han participado 350 personas y de 80.000€ de objetivo sólo se han recaudado 22.000, es decir, existe un desafecto total  motivado, a mi entender, por el desconcierto, desazón  y desilusión que tiene el abonado debido al oasis social que sufre.

Deberían los responsables de dicha área, ya no sólo por sentimiento y por remuneración, que también, si no por respeto y sobre todo por visión de futuro, mimar y cuidar al socio. Trabajar para que no tengamos esa sensación de indefensión, de soledad, y sobre todo que no tengamos ese  amargo “tufillo” que nos inunda cuando intuimos que sólo se acuerdan de nosotros cuando debemos de pasar por caja.

Si pero No. Que buen síntoma sería que el balance de la 2017-2018 fuera un Si y Si, pero algo me dice que quizás soy demasiado ingenuo.

Carlos Bosch Martí

Socio RCDE  1377.

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