“Pensaba que te había “olvidao” pero pusieron la canción que cantamos bien borrachos, que bailamos bien borrachos.” Esta canción sonaba en mi coche de camino a casa después de haberlo pasado genial durante el aniversario de la peña de la cual formo parte desde hace nueve años.

Es la primera vez (y la última, creo) que le doy las gracias a Bad Bunny por hacerme recordar que hace justo 116 días volvió a sonar fuerte. Ese Amour Toujours que se ha escuchado, a la par que el “Bella  Ciao”,en  cualquier verbena celebrada este verano de 2019. Esa sonrisilla de “medio lao” cada vez que ha sonado y ese estribillo creado por y para nosotros.


Da igual que la canción tenga más años que un bosque. Ya forma parte de la banda sonora de nuestra vida, futbolísticamente hablando. Fue, junto al himno y nuestro Glòria als Herois, las únicas tres canciones que se escucharon durante la celebración.

Éramos un centenar de personas. En el respaldo de nuestra silla teníamos un regalo esperándonos y que fue el motivo de seguir soñando ya que empezamos a contar kilómetros y horas de autocar si decidíamos carretera en vez de avión para recorrer Europa. Todos juntos. Con nuestras bufandas de regalo.

Y que agitábamos bien alto cada vez que sonaba la música. Mientras se cortaba el fuet y alguien pedía extra de bull blanco, me preguntaron si Gallego debería seguir o no.

Supongo que fue la pregunta estrella del día en todas las mesas de esa sala. Y supongo que es normal ya que tenemos la vista puesta en Europa pero a la vez vivimos uno de los peores comienzos ligueros de nuestra historia. Y ese toque amargo a nuestro sueño no gusta. Y si algo no gusta pues se intenta cambiar buscando soluciones rápidas. Y lo más rápido puede que sea cambiar. Posiblemente el final que, personalmente, menos quiero para  alguien como David.

Somos los que somos, frase corta pero directa. Dani Solsona nos dio una lección de espanyolismo en pocos minutos. Agradeció a todas las peñas que a día de hoy siguen en pie y a los incansables que llenan el estadio cada jornada en casa.

Aquí da igual el número, lo que importa es el sentimiento y que siga vivo día a día. Aunque en mi caso me separen 70 kilometros y túneles de por medio.

Dije sí hace nueve años cuando los conocí gracias a twitter.  Me atrevería a decir que esta red social me gustaba más antes que ahora. El tiempo pasa, las cosas cambian, pero el cariño es el mismo. Gracias Xavi y Karina por contar conmigo. En todo, ya lo sabéis.

Visca la Penya, visca Sitges i visca l’Espanyol!

Cristina Polo

Colaboradora de La Contra Deportiva 

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