Fue una mañana en su casa/museo. Nos conocíamos de antes, claro. Juraría que fue Juan Segura Palomares quien nos presentó. Nueva confirmación de que se van los mejores y se queda mucho manguta. Aquella mañana confirmé que había conocido a otro hombre bueno que si el club le animaba iba a dar mucha gloria a la memoria histórica, esta sí, del Espanyol.

Hará de esos 20/25 años. No se, quizá más. Y ya entonces, entre cromos, banderines, fotos, mil cosas en blanquiazul, Jordi el gran Puyaltó cavilaba que sería de todo aquello el día… Ese día que fatalmente llegó. Nos reímos, ¡para eso falta mucho!, y seguro que el club y tu gente sabrán que hacer. El fútbol, queridos, es esto, sobre todo eso. Gente como Jordi que hace de unos colores una de sus ilusiones y la desparrama urbi et orbi.

Se nos fue, es un decir pues gente como él no se va nunca, una magnífica persona, un perico integral, un curioso empedernido, un pozo de sabiduría en estas cosas nuestras.
La triste noticia me pilla lejos de casa. No podré estar hoy a su lado, al de su familia y amigos más íntimos. Lo lamento. Pero nada me arrebata lo mejor. Los buenos ratos. Lo que aprendí con él. Esta pieza, aquel recorte, ese momento, aquel personaje… La certeza de que Jordi solo pudo, y puede, ser perico. Tan buena gente es imposible otra cosa. Gracias por tanto.


Tomás Guasch 

Periodista  y maestro

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