El Espanyol en Segunda División dispuso de un presupuesto ligeramente superior a los 72 millones de euros. Ha sido el presupuesto histórico más alto de la categoría de plata que se ha traducido en una inversión cercana al millón de euros por cada punto conquistado para volver a Primera. Que el dinero no es garantía de triunfo bien lo sabe Pep Guardiola pero en nuestro caso esta vez el resultado sí fue el esperado.

El nuevo curso que empezará a mediados de agosto pinta a raro en lo económico y, por ende, en lo deportivo. El fútbol español prevé dejarse 1.500 millones de euros de ingresos por culpa de la pandemia. De una facturación total en la Temporada 2019-2020 de 5.045 millones de euros se caerá a los 3.545 millones de euros. Será la mayor caída europea seguida del futbol inglés con otros 1.000 millones de euros evaporados.

Las pérdidas de la “Liga Covid” española alcanzarán los 733 millones de euros. Y cabe destacar que nuestros vecinos culés se llevan el 50% de todo ese agujero. El club de origen suizo tiene una deuda neta superior a los 1.000 millones de euros. Sus fondos propios -léase su solvencia- son negativos y para arreglar este desaguisado el mandamás es Laporta con el que la mayoría no iría ni a cobrar una herencia. Aún y con ello, aspiran a refinanciarse con un préstamo de un Banco extranjero por 525 millones de euros al 3%… que hay costumbres muy arraigadas. Por eso están aún como locos con la matraca de la Superliga que es el cuento de la lechera para guiris despistados.

El Espanyol regresa a primera con una fotografía muy diferente en cuanto a solvencia. La última ampliación de Capital del emporio del Presidente Chen sitúan al Club con 165 millones de euros en fondos propios. En eso somo líderes en el fútbol español. El Athletic de Bilbao es el segundo en esta clasificación de buena solvencia. Descenderían los culés e incluso los madridistas.

Atlético, Madrid y Barsa se disputan no sólo el Campeonato deportivo sino también el de la deuda, pues juntos atesoran más de ¡2.000 millones de euros! en obligaciones dinerarias. Y es que ganan en todos sus capítulos. Hasta con Hacienda. Al final de Temporada los clubes de Primera División adeudaban a las Administraciones cerca de 240 millones de euros pero el 50% se centraba en esos tres clubes. El Espanyol figura prácticamente sin deudas pendientes de ningún tipo.

Evidentemente, si los tres de marras a la hora de endeudarse son los primeros también lo son en la Liga de los gastos. Así, el dispendio deportivo de los tres supera los 1.000 millones de euros. De seguir en esta relación Deuda/Gasto más que una Superliga necesitarán un Superpuente para cobijarse debajo cuando llueva.

Por suerte -para ellos- el tridente se lleva el 60% de los ingresos televisivos. Es su única botella de oxígeno. En Madrid saben bien que deben diversificar sus ingresos y, por ello, han invertido tanto en sus estadios que parecen parques temáticos. Al menos su deuda se ampara en buena parte en activos de valor y calidad. A los culés los activos se les caen a trozos y su Espai Barsa -o como lo llamen- sólo está mentalmente en su cabeza.

Que Chen no es amigo de la deuda ya nos queda meridianamente claro y es una excelente noticia. Chen no depende de nadie, ni de la Banca, ni de Hacienda, ni es rehén de los futbolistas. Vuelve a tener la sartén por el mango en Primera División. Otra vez es propietario de un equipo de Primera, de media tabla en ingresos totales, televisivos y gastos. Y tiene ante sus ojos una oportunidad histórica para dar un salto de calidad inmensa: El vecino que siempre le hizo sombra ahora está judicializado y tan arruinado que no tiene aire ni para hacer sonar la trompeta del mítico Rudi Ventura. Las élites del fútbol europeo parece que sí le tienen ganas y vamos a ver las sanciones que pueden recibir ante su panorama financiero y de burla al límite salarial que ya no saben como tapar.

Sin duda se abre un ciclo de oportunidad histórica para el Espanyol. Un Chen mucho más experimentado tiene que competir más y mejor. No es fácil. Que le vamos a contar que no sepa. Chen firmó unas cuentas con 132 millones de euros en ingresos -cifra de récord- y se lograron 25 míseros puntos. Esta vez más de 5 millones de euros le costó cada punto. Pero ha salido vivo y prácticamente ileso del gravísimo accidente. Si es valiente y ambicioso, el momento de un Chen curtido puede ser ahora.

Tomás Guasch

Soci 4.270 i accionista.


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