Poco en juego más allá del honor, perdido, durante todo el campeonato. Así llegó el Espanyol al partido contra el Leganés del viejo conocido Javier Aguirre y Roberto Rosales. El partido transcurrió de manera insulsa, un símil de la temporada realizada por los dos equipos.

Lo más destacado del primer tiempo no fue ninguna jugada, sino un golpe de calor de Raúl de Tomás al borde de los cuarenta minutos. El delantero se recuperó y terminó el primer tiempo. El primer tiempo no tuvo absolutamente nada. El Espanyol dominó con el 60% de posesión, pero ni tan siquiera llegó a tirar a puerta, el Leganés, por su parte, tampoco.

Una obra maestra a la mediocridad, a las pocas ganas de competir y de jugar al fútbol. La poca capacidad ofensiva mostrada a lo largo del presente curso fue ejemplificada a la perfección durante los primeros 45 minutos.

El segundo tiempo comenzó de manera movida con un gol anulado a Adrián Embarba, ya que el asistente levantó la el banderín con anterioridad. Unos minutos más tarde, un buen balón de Rubén Pérez a la espalda de Javi López fue aprovechado por Jonathan Silva para batir a Diego López.

Raúl de Tomás logró empatar, pero en posición adelantada. La buena definición del madrileño no empañó el flojo partido del equipo. Para sumar tintes dramáticos a la temporada y terminar de una manera más amarga, Calleri dejó con diez a los de Rufete, doble amonestación en escasos segundos. El propio ‘RdT’ tuvo en sus botas anotar al filo del minuto 90, pero el disparo se marchó por encima de larguero.


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