Javier Valera, un periquito de armas tomar se acercó ayer como tantos otros espanyolistas a la tienda temporal que el RCD Espanyol ha habilitado en las Ramblas de Barcelona. Javier tenía claro que quería una camiseta de su amado club y también la leyenda que le apetecía lucir en su espalda. No eran ni Wu Lei, ni Borja Iglesias, ni otro jugador blanquiazul los afortunados. Javier quería presumir en su espalda del número 2 y con el nombre del Girona en la esplada, en alusión al descenso del filial culé de la Cataluña norte. Y es que la venganza es un plato que se sirve frío. ¿Cómo era aquello? “A segunda, a segunda”.

La simpática iniciativa de Javier ya ha tenido un montón de reacciones en las redes sociales y es que el espanyolismo está pasando unos días feliz y contento y eso se respira en el ambiente.

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