El trato despectivo que está sufriendo el Espanyol de la inmensa mayoría de medios de comunicación después del derbi es brutal y no por habitual tiene que dejar de ser lamentable. El pasado sábado se colaba una pistola en el RCDE Stadium, gracias a la ineptitud del todavía jefe de seguridad interna del club, que no ha hecho absolutamente nada bueno desde que llegó. Eso sí, marcar y perseguir a algunos socios del Espanyol, justo lo que hizo Piqué en la sala de prensa ante sus palmeros tradicionales.

¿Alguien imagina que habría sucedido si hubiera sido un tipo con una camiseta del Espanyol el que hubiese sacado una pistola en el Camp Nou? Pues seguramente se habría montado la mundial, hubiese sido noticia de abertura de todos los noticieros, portada de los diarios, y pantalla de inicio en los digitales. Un terrorista perturbado perico intenta asesinar por la espalda a varios socios del Barça, habría sido un titular apetecible para la prensa del régimen.

Obviamente ha sido todo lo contrario, la noticia grave de la jornada son los cánticos hacia Piqué y a su señora, no importa que Piqué se gire hacia a la grada y provoque al personal, da igual, porque Piqué es el intocable, Piqué está llamado por la divina providencia a presidir el Barcelona y hay que protegerlo a toda costa. Da igual que se tenga que proteger de los aficionados de la selección española que lo silban por bocazas, de un policía local que se atreve a multar su coche por aparcar como le salga de los huevos delante del Casino, o de una turba de pericos delincuentes inadaptados a la sociedad. Piqué es sagrado y el Espanyol es el muñeco de pim, pam, pum, para la prensa servil del régimen.


Esa prensa a la que el Espanyol ríe las gracias, esa a la que le pone la alfombra roja cuando se acerca el derbi. La comunicación del club no puede basarse en cuatro espléndidos twits graciosos de una CM en prácticas. Es también dar la cara y responder con contundencia a los ataques y agravios que sufre el club. Algunos medios como el nuestro estaríamos encantados de colaborar, pero ayudar no es callar o mirar hacia otro lado, esa no es nuestra forma de defender al Espanyol.

Si seguimos tragando corremos el riesgo de que la distancia entre la grada y el palco sea mayor que nunca y eso con un accionariado extranjero y con algunos miembros del consejo de administración con un espanyolismo más que dudoso puede ser a medio plazo una bomba de relojería. Cierto es que el Club es de quien más acciones tenga, pero pobre de él de el que se lo crea… La grada manda y el silencio del Club en algunos temas irrita al socio y con razón, los pericos nunca hemos sido de ahuecar el ala.

Robert Hernando

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6 COMENTARIOS

  1. Sí hubiéramos ganado 0-3 en el campo del Barça y un aficionado del Espanyol hubiera sacado una pistola de fogueo en la grada del nou camp, los titulares de la prensa del régimen culé se dedicarían a airear el origen fascistoide del individuo en cuestión, obviando todo lo demás

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