Con el equipo virtualmente en segunda división y ocupando el último lugar en la clasificación por méritos propios el RCDE se aboca al quinto descenso de categoría en sus casi 120 años de existencia. Un suceso totalmente paradójico cuando ha sido a la vez la temporada con el mayor presupuesto de su historia  con una inversión en fichajes como nunca antes se había producido. Ello demuestra que en fútbol 2+2 a veces no suma 4.

Me dicen que la afición no se lo merece, claro que no. Pero no se lo merece la nuestra, como seguramente ninguna de las aficiones de los otros dos equipos que bajan de categoría.

 Desde arriba hacia abajo las cosas se han venido realizando muy mal en los últimos años. La pasada temporada sonó la flauta con un séptimo puesto que sin duda fue un merecido premio que sirvió para esconder o camuflar todo lo malo que se había hecho. En primer lugar colocando en la alta dirección del club ejecutivos con escasos conocimientos de la industria del fútbol y para más inri sobre quienes se insinúa son simpatizantes del otro equipo de la ciudad. Con la destitución de varios de ellos y nombramiento de José María Durán como nuevo director general del club, decisión totalmente acertada por parte del propietario y a la vez presidente Sr. Chen. Ello supone la primera piedra del nuevo y difícil proyecto que supone volver a poner el equipo en primera división la próxima temporada.

Particularmente pienso que es mucho más fácil mantenerse en primera división por el mero hecho que solamente debes hacer más puntos que tres equipos mientras que en la segunda división debes quedar por delante de 20 clubes ya que son 2 los que ascienden de forma directa.

Que se lo pregunten a equipos históricos y de ciudades importantes tales como Zaragoza, Sporting de Gijón, Oviedo, Deportivo entre otros.

Una pésima planificación de la temporada ha sido el desencadenante de esta lamentable situación pero no podemos negar que venimos caminando sobre el alambre desde hace muchísimos años.

Cuando en liga ocupábamos posiciones de descenso, durante el partido de Europa Ligue jugado el 12 de diciembre pasado Espanyol-CSKA de Moscú vi claro que nos íbamos de cabeza al abismo.  El equipo salió a jugar con once jugadores no habituales, hecho que me llevó a pensar “estos van a salir a comerse a los rusos”. Nada más lejos de la realidad, fue todo un auténtico despropósito en cuanto a ponerle ganas y esfuerzo. Máxime todavía tratándose de un partido internacional que había en juego casi medio millón de euros por el triunfo con el presidente del club en el palco observándolo todo. Los rusos marcaron el cero uno en el minuto 84 y todo siguió igual.

Pensé a la finalización del mismo que el día siguiente un jugador en concreto que prefiero no nombrar pero que vimos y hemos venido viendo todos en la medida que le han dado minutos,  sería despedido o por lo menos suspendido de empleo y sueldo debido a su actitud, quizás también algunos más porque erar jugar con el dinero de quien les paga y con todas las consecuencias de que se pudiera erosionar la relación del presidente con la plantilla.

No pasó nada, entonces me dije la exigencia de rendimiento es mínima, estamos en el horno y no levantaremos cabeza. Habrá que empezar desde cero en la segunda división.

Así ha sido. Este descenso que será el tercero que me toca sufrir no se trata de nada dramático, sino más bien todo lo contrario. Es una gran oportunidad y el momento de comenzar un proyecto sólido de club. Remover todas aquellas estructuras que parecen propias de un equipo de barrio más que uno profesional. Encontrar el personal idóneo en todos los ámbitos. Gente comprometida con el objetivo de poner el club nuevamente en primera división y hacerlo más fuerte.

Todos sabemos que en estos casi 120 años de historia, siempre nos han puesto continuamente piedras muy grandes en el camino. Hemos aprendido a jugar contra todo y contra todos.

Que nadie tenga dudas que volveremos pronto, mucho más fuertes, mucho más unidos y dispuestos a ser un grano en el culo para los poderosos de pensamiento único que solo ansían nuestra desaparición.

Carlos Acosta

Socio 9.383

«Libre Directo»


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