Tuve el honor de ser el primer entrevistado  de La Contra Deportiva. Robert me hizo como buen periodista una pregunta picante, algo así como “¿no crees que tu carácter irreverente y díscolo te impidieron ser un gran futbolista?”  La verdad que nunca fui un gran futbolista, sí creo un muy buen jugador de fútbol. Un día Toño De la Cruz en Sabadell me dijo “tengo algo que decirte”. Yo pensaba que era porque en el partidillo la había liado gorda, le hice 2 ó 3 caños a Perico Alonso y luego en el último gol a Genaro Celayeta se la piqué por encima en un 1 por 1 y a Manzanedo, no recuerdo bien, le finté 3 ó 4 veces hasta empujarla de taco. Toño De la Cruz me dijo “tengo una gran pena Roura, vas a madurar a los 50.”

Se va el de Utrera, el sí fue un gran futbolista. Nacido en Utrera, de familia humilde, donde si aún quedan algunos potreros polvorientos donde el niño puede desarrollar su talento y creatividad y le digan pásala porqué te vas de 4 o con una finta dejas sentado a tu defensor. A los 16 años debutó en primera con su Sevilla, donde le dejaron crecer integral y deportivamente, donde le dejaban divertirse, en su contexto medioambiental adecuado.

La famosa escuela yugoslava de los Petrovic, Divac, Delivasic, los de 1 por 1 me juego el bocata tenía un integrante más en juego de equipo versus Rival 11 contra 11 llamado fútbol.


Llamó mi excuñado de mañana anunciándome la triste noticia, formado en Vélez Sarfield otro enorme jugador pero pésimo futbolista. En la escuela del adoctrinamiento Thau creían que era tonto, no entendían cómo sacaba de nota 10 en un examen de filosofía, creo que sobre Jean Jacques Focault y luego entregaba una compresión de texto de Folch i Torres en blanco, eran tan ilusos que me encerraron en una solo para hacer los exámenes. Luego los médicos descubrieron mi TDH con un coeficiente intelectual altísimo, pero mi inteligencia emocional bajo mínimos. Vivo medicado de por vida desde los 17 años. Con la muerte de mi madre hace 7 meses escasos estuve al borde de dejarlo todo, de irme, no se dónde, pero de irme. Apareció el Barbudo en forma del profe Yiyo Dávalos, me quería para su nuevo proyecto, ESCUELA TRÉBOL, somos unos 40 niños de 6 a 14 años, llegamos a un pacto de caballeros. Me dijo “eres el mejor en la cancha trabajando pero eres un auténtico sociópata. Yo te educo.” Caso cerrado, acepto, soy feliz, ¡y yo que me fui a Paraguay para ser el primer técnico del mundo que había jugado las cuatro grandes competiciones de clubes, Champions, Europas League, Sur Americana y Libertadores…!

Somos unos pocos paraguayos que creemos en la pedagogía del descubrimiento, en la que el niño no salte 5 vallas como un conejo, haga un slalom, le demos un balón y finalice. Esto lo consigo yo como un orangután, pero hay transferencia, le pasamos un balón y finaliza, ¿qué transferencia puede haber dónde no haya una oposición?, ¿qué contextualización futbolística puede tener? Los últimos descubrimientos nos llevan a saber que en el corazón nuestras neuronas se interconexionan a mucha más velocidad que en nuestro córtex frontal y que sus ondas electromagnéticas van 4,5 veces por delate que las del cerebro, es de sentido común hacia donde se direcciona el fútbol en cuanto metodología, caos, equilibrio… tenemos más neuronas que toda la galaxia junta.

Va por ti Utrerano de buen corazón y los que te dejaron crecer libre y ser creativo, por todos los técnicos que creemos en la magia y que el talento siempre se puede mejorar si nos hacen pensar.

Xavi Roura

Entrenador UEFA Pro. Licencia 2208

Profesor de Maestría de Fútbol de Ciencias del Deporte en la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Paraguay.

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