¡Viva la Pepa! es el grito con el que los liberales españoles proclamaban su adhesión a la Constitución de Cádiz el 19 de marzo de 1812 y sí ayer por si no se habían enterado habló Guardiola y lo hizo desembuchando odio y rencor. A mí me da absolutamente igual que Guardiola o quien sea pida que los catalanes botemos, con b e incluso votemos con v, cada cual sabrá en que pierde su tiempo libre. Pero lo que es profundamente irritante es sufrir a diario tanta hipocresía.

A Guardiola la prensa catalana de La Cova siempre le ha tapado todo, se le ha maquillado sobremanera y se le han realizado un sinfín de lavados de imagen para convertirlo en una especie de yerno perfecto para todas las suegras catalanas. Han pasado siempre muy de puntillas por sus problemas con la Nandrolona, se ha ensalzado a nivel de cuento de hadas su bonita y preciosa relación de amistad con Estiarte, pero no se comenta para nada el comportamiento que tuvo con Tito Vilanova (dep) e incluso se han obviado deliberadamente sus bochornosos vínculos con regímenes, esos sí Pep, autoritarios y dictatoriales como los de Qatar. Tiranos totalitarios y opresores que te pagan dinero por darles voz Pep, probablemente con el mismo talonario con el que subvencionan terroristas, así lo han manifestado sin ruborizarse los países árabes de su entorno. Alguno de estos locos subvencionados incluso puede ser que se dedique a poner bombas en conciertos para adolescentes, por ejemplo en Manchester, sí como en aquel al que asistió parte de tu familia Pep y en el que perdieron la vida varias víctimas inocentes.

Tú no eres nadie para hablar de Estados opresores cuando has recibido dinero con muchas probabilidades de estar manchado de sangre inocente. No puedes Pep, insultar de tal manera a los que no piensan como tú cuando has estado cobrando por defender la camiseta e incluso has ganado unas Olimpiadas con la Nación que hoy detestas en la capital de Cataluña. Uno puede estar de acuerdo o no con una persona, sus ideas o manifestaciones, pero lo que no se puede es estar siempre arrimado al sol que más calienta cuando más conviene, porque corres el riesgo de hacer el ridículo más espantoso, un poquito de coherencia y humildad no te vendría mal…

Sabemos que tu hermana ha sido nombrada a dedo como “embajadora” de La Generalitat en Copenhague, comprendemos que estas en horas muy bajas como entrenador, de hecho sin Messi ha quedado demostrado que eres un auténtico bluf, basta con preguntar a cualquier aficionado del Bayern de Munich, pero no es imprescindible para un estomago agradecido insultar para complacer. Por si acaso no deberías olvidar que es de bien nacido ser agradecido, por lo que pueda pasar, la vida es muy larga ¡Viva la Pepa!

Robert Hernando