La irrupción de Wu Lui en el seno del RCD Espanyol ha sorprendido a propios y extraños. Cuando se anunció su fichaje me pareció una astuta operación de marketing que podía beneficiar al Espanayol, pero que por encima de todo iba a ser una gran inyección positiva para el presidente y máximo accionista de la SAD, Mister Chen y sus empresas. Así fue, sus acciones en bolsa se dispararon. ¿Esto es malo? –Pues no necesariamente- Cuando las dos partes sacan algo positivo como es el caso, más bien todo lo contrario.

Wu Lei está atrayendo al estadio espectadores chinos. Además de los que pagan y pasan por la tienda. A diferencia de los variopintos figurantes que invita Roger Guasch cada partido para paliar la falta de público y maquillar su escabechina social. Habiéndose cargado él solito en pocos meses la friolera de 4.000 abonados. Por no hablar de la pérdida económica que ello ha supuesto.


El delantero chino también aporta buenos ingresos en marketing y proyección internacional al club. Pero es que además, y esta es la guinda del pastel. Provee de calidad al equipo. Cuando empezamos a hablar de su llegada, hice por informarme, quería saber si se trataba de un fichaje meramente mercantil o  tenía algo de decisión y proyección técnica. La respuesta fue clara y concisa, sin titubeos. El jugador connotaciones comerciales de lado, es un futbolista que la Secretaria Técnica del Espanyol respaldaba al 100%. Lo habían visto ya en China Perarnau, Rufete e incluso Tamudo. Aun así confieso que tenía mis serias dudas sobre su adaptación. Una Liga con mucho más nivel, otro país, otro idioma, una cultura muy distinta… Nada de esto ha sido escollo suficiente para que Wu Lei haya pegado una patada en la puerta que ni Bruce Lee señores y señoras.

Calidad en el control, velocidad, regate, visión de desmarque, gol y añádanle ustedes pundonor. Porque el delantero chino en carácter y arrojo parece un uruguayo en toda regla.

La llegada de Borja Iglesias al  Espanyol y la de Wu Lei han sido sin lugar a dudas los dos grandes aciertos del club esta temporada. Curioso que en ninguno de los dos haya rascado bola el director general Roger Guasch, ni la ha visto pasar… Seguramente por tal motivo han salido tan bien sendas apuestas. La llegada del gallego es un firme deseo de la dirección deportiva y la del jugador chino una apuesta personal del presidente en consonancia con el área deportiva del club. Que precisamente es la única área, en el que por el momento no han metido el morro ni Roger Guasch ni su amigo Filomeno.

El Espanyol es un club tan grande que puede hacer cosas maravillosas a pesar del asedio de tipos tóxicos para la entidad como la pareja mencionada anteriormente. Si actualmente hubiese alguien valido dirigiendo el club en su vertiente corporativa y social sería el momento idóneo para hacer cosas bonitas de verdad. El bagaje de Roger Guasch por el momento es cargar con la mochila de haberse cargado 4.000 socios de un plumazo, llenar las oficinas de amigos y dedicar la mayor parte de sus esfuerzos a su autobombo personal. Todo eso sí, bien regado, con las comidas de marras en el Liceo o en la Casa Batlló.

Por cierto, ¿Para cuándo una comida de directivas en el Carmelo o La Verneda? Barcelona es muchos más que su burguesía…

Robert Hernando

Ex-consejero del RCD Espanyol

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1 COMENTARIO

  1. bastante de acuerdo con la descripción técnica de nuestro ariete chino… y también con las demás consideraciones del artículo, pero… ¿lo del tal “filomeno” es una broma, no?… ya he leído algunos artículos en LCD que hablan de ese “filomeno”?… en todo caso es un mote, ¿verdad?… ustedes le llaman así porque le tienen manía… no creo que nadie menor de 80 años se llame filomeno a día de hoy, año 2019…

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