Tenía 9 años cuando Jesùs, el marido de mi madre, me llevó por priemra vez a Sarriá. Cogimos el coche desde Premiá de Mar para ir al estadio. Aparcamos en sus oficinas de Vía Augusta y paseamos hasta llegar a nuestra entrada. Estábamos en el Gol Norte. Recuerdo ese olor a césped que nunva ha desaparecido de mi memoria. De pie. Con el aroma a puro de la gente y el estadio teñido de blanquiazul. Ese fue mi primer contacto directo con el club que llevaría desde entonces en mi corazón.

Imposible olvidar la foto con el equipo en el terreno de juego, a Florin Raducioiu centrando los córners o a Nicolás Ouedec mandándola a dormir en las redes de la portería contraria. De allí pasamos a Montjuic, un campo desangelado pero que la afición supo disfrutar .

Los años pasaban y decidí junto a un grupo de amigos pericos pasar a la Curva. Todas las semanas esperando las previas, calentando la voz y disfrutando de los domingos con todos aquellos que formamos parte de la maravillosa minoría.

Son muchos los desplazamientos hechos para acompañar a nuestros jugadores. Desde las finales de Valencia y Madrid, hasta los viajes relámpagos por Europa. Visitar el campo del Schalke 04, el Amsterdam Arena, el partido a puerta cerrada del Livorno, Lisboa, Glasgow

Ser perico, como ustedes saben, no es fácil. Nadar contracorriente te hace ser más fuerte y te ayuda a forjar una personalidad frente a aquellos que se creen superiores. Pero, sin duda, es el mejor regalo que me han hecho nunca.

¿POR QUÉ LES CUENTO TODO ESTO? Porque esta semana he recibido con orgullo el diploma que certifica mi fidelidad a este club desde hace 25 años. Un cuarto de siglo de socio, ya. Quizás otros nunca podrán entender lo que significa pero la satisfacción de un compromiso con los valores que tiene nuestro querido RCD Espanyol es INEXPLICABLE.

Los años pasan, igual que los jugadores, pero el amor a esta familia blanquiazul sigue más fuerte que nunca.

Y desde estas líneas quiero decir a todos los espanyolistas que podemos gritar bien fuerte que seguimos en pie y más vivos que nunca.

De padres a hijos vivimos esta pasión. Y nunca jamás nos rendiremos.

No lo olviden. La força de un sentiment nos hace libres, auténticos y luchadores.

Por 25 años más de sentimiento blanquiazul.

Visca l’Espanyol!!

David Mejía Ayra

Diputat al Parlament de Catalunya per Ciutadans

Socio 4.311


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