Varios profesionales intentaron maquillar sin éxito su pasado perico y ocultaron en su currículum su etapa en el RCD Espanyol.

El otro día como les contamos en esta casa, el hombrecillo que lleva las redes sociales del Barça hacia broma sobre el pasado azulgrana de Abelardo. Hombre, a ver, no se trata de faltar el respeto a nadie, ni mucho menos, pero cáspita, convendrán con nosotros que un poquito lerdo si tienes que ser para hacer ese tipo de chascarrillos cuando tu entrenador es Ernesto Valverde.

Y claro, el Espanyol recogió el guante, –A bodes em convides-  Como es normal respondieron bien, (aunque no tato de un tiempo a esta parte), esta vez estuvieron geniales recordando igualmente las tardes de gloria del txingurri defendiendo la centenaria zamarra blanquiazul de RCD Espanyol.

En esto de los intercambios de un lado al otro de la Diagonal quien más, quien menos, tiene algún muerto en el armario. Pero si hay uno que hiede especialmente mal, ese es el del actual presidente del FC Barcelona: Josep María Bartomeu.

Y es que el ahora presidente culé tuvo una época de su vida en la vio la luz, -tal vez la única época de su vida en la que ha tenido luces-. En su juventud, Bartomeu formó parte del equipo filial de baloncesto del Espanyol. Tal y como muestra la imagen que hoy les mostramos en LCD. La instantánea corresponde a los maravillosos años ochenta. 

Bartomeu muy a su pesar nunca llegó a jugar en el primer equipo del Espanyol de Baloncesto “era tan malo de jugador como es ahora de presidente, pero el chaval le ponía muchas ganas y tenía ilusión por triunfar” ha manifestado a esta casa Juanito un antiguo colaborador de la sección.

Pero el quid de la cuestión es que cuando uno practica un deporte amateur, como era el caso de Bartomeu en el conjunto perico, tiene la posibilidad de elegir dónde quiere jugar libremente, obviamente al no ser profesional no lo haces por dinero. Y el actual presidente culé eligió el Espanyol, lo que confirmaría lo que muchas personas defienden desde hace años, sobre que Bartomeu es perico, o al menos lo fue en su día, o tal vez lo sea solamente en la intimidad.

Con el poco carácter y la poca personalidad que demuestra nosotros optamos por la posibilidad de que seguramente lo dejase de ser algún día señalado, tal vez el motivo fuese que le quitaron el bocadillo en el recreo, pero eso solamente lo sabe él y a lo mejor su  cura confesor.

Pero no se vayan todavía que aún hay más. No contento con defender el escudo espanyolista en la cancha, en aquella época Bartomeu era también socio del Espanyol. Los encargados de maquillar su imagen como perico han defendido siempre que  “sólo usaba el abono para ir a Sarrià cuando jugaba el Barça” –ja,ja,ja- Y que al ser pillado celebrando un gol de Carrasco en el feudo perico, la directiva del Espanyol le quitó la credencial.

Una versión más que creíble y verosímil, por supuesto, como todo el mundo sabe, celebrar un gol del Barça en el Sarrià de los 80, era más o menos como ir a llevar huevos a las monjitas clarisas. Más llama la atención el hecho todavía, siendo conocedores de esa la leyenda que planea por Barcelona y el “mundo mundial” que cuenta que Bartomeu es una especie de Cid Campeador gangoso,que incluso después de muerto será capaz de hacer correr ejércitos enteros en dirección contraria a su imponente presencia.

¡Bartruuuu! ¡Bartruuuu! ¡Cuidado mañana no te dé por celebrar los goles de Melendo!


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