En la conocida como Plaza de Berenguer el Grande, en la Vía Layetana de Barcelona, hubo un centro de detención o cheka dirigida por los miembros del PSOE venidos de Madrid con miembros del Partido Comunista de España. Cambió de manos después de los fets de maig de 1937 y, a partir de esta fecha la dirigió el SIM. Uno de los cabecillas de esta cheka fue Julián Grimau, fusilado después de un consejo de guerra el 20 de abril de 1963. Esta cheka era conocida como Busutil. ¿Por qué?

El local tenía dos numeraciones, Plaza de Berenguer el Grande 1 o Vía Layetana 27. ¿Qué había ahí? En el año 1923 se inauguró una tienda de ropa y géneros de punto. No era la primera que su dueño inauguraba, pues tenía varias en otras ciudades de España, pero sí la primera en Barcelona.

Los Almacenes Busutil se caracterizaron por sus agresivas campañas de publicidad. Todo para captar la atención de los clientes. Busutil vendía al por menor y al por mayor con unos precios muy por debajo que otras tiendas de Barcelona. Poco a poco se convirtió en un lugar de referencia de los barceloneses. Alternaba las campañas de rebajas y liquidaciones. Las más famosas eran las quemas de restos. Literalmente se quemaban públicamente los productos en oferta. Con esto pretendían genera en el cliente la sensación de que les sobraba género, por eso sus precios eran tan bajos.

¿Quién era el dueño de aquellos Almacenes? Se llamaba Santiago Martín Busutil Arquilés. Nació en Barcelona en 1901 y falleció en Ahedo de las Pueblos (Burgos) en 1937. Socio del RCD Español. Al estallar la guerra civil fue capitán de las milicias y primer jefe de la Centuria catalana Virgen de Montserrat.

Los militantes falangistas catalanes que tuvieron la suerte de sobrevivir a los primeros días de la guerra civil, formaron la I Centuria catalana de la Falange Española Virgen de Montserrat. Se creó en agosto de 1936. Estaba formada por unos 90 hombres, siendo su comandante Valentín Arroyo Jalón. El 5 de octubre fue enviada al frente de Burgos. A partir de diciembre de 1936 se unió a la 1 Bandera de Castilla-Burgos, dentro de la 62 División.

El primero por la derecha es Santiago Martín Busutil.

La militante anarquista Federica Montseny fue testigo de uno de una de esas quemas de restos. En la Revista Blanca, enero de 1935, le dedicó un artículo. Entre otras cosas escribió Montseny:

“Acabo de presenciar un espectáculo que me ha indignado como al resto del público que lo ha contemplado. En la Vía Layetana de Barcelona, existe una tienda de géneros de punto llamada “Casa Busutil”. Por lo visto, el gerente de dicha casa es un hombre ingenioso, aficionado al reclamo a la americana y capaz, para atraer la clientela, de remedar los actos de un emperador romano.

Impulsado, pues, por la furia anunciatriz, el otro día ideó un procedimiento inédito, indudablemente curioso: Quemar géneros de punto a la vista del público, para que este se diese idea de la baratura con que los ofrecía. Al efecto, dispuso en sus vitrinas una especie de faroles hogueras, que iban consumiendo toda clase de prendas abaratadas. Objetos de saldo, sin duda, pero que no dejaban de ser prendas de abrigo.

Jerséis de niño, calzoncillos y camisetas de hombre, calcetines, medias, blusas de mujer, suéteres de caballero, toda la gama múltiple de género de punto, era ofrecida a la voracidad de las llamas. En pocas horas se ha formado una muralla de público alrededor de la casa incendiada. Público en su mayoría obrero, que comentaba con protestas la ocurrencia. Las mujeres eran las más indignadas.

-¡Mira que quemar todas estas prendas, cuando tanta gente hay que muere de frío por falta de abrigo! ¡Esto es un crimen que no castigan las leyes!

Un hombre cualquiera del montón, sugirió la idea:

-Si en vez de hacer esto, reparten esos mismos géneros a las familias menesterosos de Barcelona, se hincha de ganar dinero.

Pero esta lógica vulgar, asequible a todas las inteligencias, no la asimila ni la asimilará jamás el capitalismo. Su lógica es otra. Es la que inspira a los que echan toneladas de harina al mar; a los que dejan pudrirse la fruta y los alimentos de primera necesidad, antes de abaratarlos, de desvalorizarlos, como se dice en la jerga comercial y bursátil.

El cacumen de este negociante de la Casa Busutil, es la imagen fidedigna del resto de cacúmenes burgueses catalanes. Ellos, como él, prefieren quemar los géneros, en un reclamo inútil o en un gesto de ferocidad, más inútil aún, que dar ese mendrugo a la voracidad de los hambrientos”.

Sabemos que aparte del almacén de la Vía Layetana 27 tenía otro en la calle Muntaner de Barcelona. Esto se sabe porque en 1939 le impusieron una multa. Con el fin de la guerra y muerte de su fundador, los Almacenes Busutil desaparecieron y empezaron a forman parte de la memoria barcelonés.

César Alcalá

Periodista e historiador perico


Comentarios

Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Nombre