Un pesimista no es más que un optimista bien informado y todas las informaciones y experiencias acumuladas desde la primera jornada de Liga nos vienen a decir que esta vez nos vamos a la categoría de plata. Pero como buen perico optimista sólo cabe decir que hasta el rabo, todo es toro.

Como decía, hay argumentos para pensar que el mayor presupuesto de nuestra vida no da para mantenernos en La Liga y me pregunto como reaccionarán a este pensamiento las acciones de Rastar. Fue curioso ver como se desató su euforia con el fichaje de Raúl De Tomás. Con el Coronavirus de por medio, no podemos calibrar el daño que la clasificación liguera le hace a las mismas. Las acciones de Rastar -como todas las acciones de todos los parqués del mundo- llevan un buen sopapo por culpa de la epidemia. Podemos ver trazada la línea que une el pico máximo de RDT con la cotización del pasado día 9.

El gobierno chino inyecta ayudas a más no poder. Enchufa ¡170 mil millones de dólares! para mitigar el frenazo en la actividad económica. Si la nefasta gestión futbolística de Chen se consuma, necesitará respiración asistida, así que la ayuda financiera le puede venir más que bien para tapar vergüenzas.

El Presidente ya puede decir que en el fútbol -como en la vida- el dinero no da la felicidad ni asegura el éxito. Nunca nos vimos con presupuestos de hasta 85 millones de euros que no sirven para nada. Chen puede conseguir en lo que dura poco más una legislatura meternos en Europa 12 años después y en Segunda 27. Todo un récord. Con mucho menos dinero se podía haber hecho algo más equilibrado.

A un servidor siempre le entran las dudas cuando se habla de buenos empresarios chinos en China. En un modelo económico intervenido -socialista o comunista- el éxito depende del Partido. Y Chen confirma mis sensaciones, pues en un entorno de competencia como es el fútbol español, Chen ha demostrado ser un desastre. Entró con mal pie comprando unas acciones que no valían ni por asomo los 78 euros que asumió. Luego, 6 entrenadores absolutamente distintos, 3 directores generales cuyos perfiles no tienen nada que ver y vivir rodeado de gente lejana y ajena al Espanyol -y al fútbol en general- condenan a nuestro Club a continuar viviendo como pollo sin cabeza.

Se le dijo a Chen que se rodeara de gente españolista. No quiso escuchar.  Chen tiene que dejar de ser tan torpe. Y esta es la gran incógnita del españolismo. ¿Será capaz? Hay muchas dudas, visto lo visto. En cambio, los pericos podremos pasar página del cuento de La Cenicienta. Si a las doce nuestro carruaje se convierte en calabaza sabremos estar más juntos que nunca y contagiarnos… sólo de esperanza.

Tomás Guasch Llovensà

Soci 4.706 i Accionista.


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