El diario ARA ha publicado un extenso artículo donde relata el problema surgido entre los miembros de la Grada Canito y el club. Según se detalla, durante cuatro meses el Espanyol reiteró a los afectados que la policía había estipulado una fecha límite, el 1 de abril y que a partir de ese momento los que no hubieran firmado se quedarían fuera, como así terminó sucediendo.

«El club habilitó tornos en días de partido, taquillas, un espacio entre semana en la tienda oficial y el punto de atención al socio. Hemos dado muchas facilidades«, aseguran fuentes del Espanyol, que lamentan la polémica generada a la grada pero defienden que el club no podía hacer más. «Todo el mundo estaba informado. Los Mossos consideraron que tenían que tener este registro, y el club no tiene otro remedio que facilitárselo», aseguraron desde la entidad.

Según ARA, el club confía en que se pueda encontrar una solución en los casos que faltan por firmar y que en las próximas semanas se pueda volver a la normalidad. El caso ha levantado mucho revuelo y como les hemos venido informando recientemente la propia grada de animación ha pedido el cese de Mallafré, el responsable de seguridad.

 


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