Se acercan las elecciones municipales y uno de los candidatos más controvertidos para disputar la alcaldía de Barcelona es sin lugar a dudas el conocido unionista Manuel Valls. El que fuera primer ministro francés se ha convertido en un verdadero azote del separatismo de un tiempo a esta parte. Pero lo que muchos no saben es que Valls es un acérrimo aficionado culé, aunque ahora a la prensa del régimen no le interese resaltar esa condición del candidato. ¿Cómo puede ser un candidato unionista del FC Barcelona?

Sin embargo tiempo atrás Manuel Valls era el político y el culé perfecto para la prensa adoctrinadora y sus líderes de opinión. Como muestra pueden leer ustedes el halagador artículo que escribió sobre el barcelonés el periodista culé Xavier Bosch en Mundo Deportivo el 8 de diciembre del 2016 en el que explicaba que Valls podría convertirse en el primer jefe de estado hincha del FC Barcelona, poniendo en contraste por supuesto que eso nunca había pasado en España en 117 años como si Franco nunca les hubiese hecho ningún favor…


Xavier Bosch

 ¿Antes un culé en Francia que en España?

Si Manuel Valls llega a presidente de la República, el jefe de Estado francés será del Barça, algo que en España nunca ha ocurrido

Manuel Valls, hasta ayer primer ministro francés, abandonó el martes la residencia de Matignon para poder presentarse a Presidente de Francia. Para llegar a serlo, primero tendrá que ganar las primarias socialistas y, luego, convertido en candidato de las izquierdas, superar en primera vuelta a François Fillon Marine Le Pen. Llegado el caso de pasar a la segunda vuelta, poco probable según las encuestas que fallan más que algún presunto goleador que tenemos cerca y de cuyo nombre no me quiero acordar, el reto parece casi una quimera.

Pero Manuel Valls, nacido hace 54 años en el barrio de Horta de Barcelona, tiene la ambición para lograrlo y conoce los resortes del poder. Valls es un barcelonista de pies a cabeza. Precisamente, para asistir con sus hijos a la final de Berlín entre Barça y JuveValls utilizó el avión de primer ministro y hubo gran revuelo. La polémica en Franciafue que el capricho de su ocio personal costó cerca de 20.000 euros al erario público. Será curioso si Francia llega a tener un jefe del Estado del Barça, cuando en España no ha habido ninguno en 117 años.

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