A los españolistas los problemas suelen darnos una vuelta más de tuerca que al resto. El último ejemplo es la amenaza de La Segunda. Frente a ella nos consolábamos con el momento económico que vivíamos. De bajar lo haríamos con la situación financiera más saneada de nuestra historia. Pero como pericos debemos dar un doble salto mortal: A Segunda y con el impacto económico brutal del Coronavirus.

En esta pandemia de la mentira sobran lemas cursis como el concurrido “esto lo superamos juntos”. No creo que las 40.000 familias de los fallecidos o los que van a tener que vivir de Cáritas lo vean así. Y para muestra el escaparate del fútbol. Si de verdad no se tiene que dejar a nadie atrás y hay “que salir juntos” pues no debería haber descenso alguno.

El Espanyol volverá a homenajear a las víctimas de los atentados

Los clubes tienen que estar preparados para afrontar un descenso pero los desafortunados que caigan ahora no podían prever una caída de ingresos tan agravada como la que se nos viene encima. Cuando un club desciende, enferma y suele quedar hospitalizado. Pero, en esta ocasión se va de cabeza a la UCI. No hay finanzas preparadas para ello. Si los Clubes que se mantengan en su categoría deberán adelgazar sus estructuras imaginémonos que sucederá con los Clubes que desciendan.

Esta temporada debe concluir sin descendidos. Por lo acontecido y por el futuro más inmediato. No se puede reanudar algo distinto. Sin público, con deportistas en pésimo estado de forma, algunos recuperados de un virus de secuelas inciertas… Nada es ya igual de lo que empezó.

Lo realmente solidario -para salir juntos de este embrollo- sería buscar soluciones para todos. Por ejemplo, que se bajase al segundo año en función de una media, o empezar con puntos negativos, repartir de manera excepcional los derechos de TV que suponen más del 55% de los ingresos de los clubes o pactar una rebaja mínima de salarios de las plantillas por igual que representa el 70% de sus gastos… cualquier cosa parecida sería dar tiempo a que se recupere la economía y que las estructuras de TODOS los Clubes puedan adaptarse a la nueva situación. Si los mejicanos han modulado sus competiciones por 6 años algo distinto al “jueguen jueguen o descenso de despacho” es posible. Una solución bien explicada tendría mejor acogida entre los aficionados -que deben aceptar el futbol sin gradas- y una mezcla de abonos con oferta de suscripciones a canales de pago podría mitigar la caída de ingresos.

El futuro de nuestro club está en manos de los dirigentes políticos de la mentira, los muertos, la cursilería, la incompetencia y la ruina. ¿Qué puede salir mal? Entre tanto sociatonto la esperanza -para los clubes que pueden descender- es un ministro perico rodeado de socialistos como Tebas, Rubiales y Roures. Con estos bueyes hay que arar y, por ahora, su lema solidario es el de “Que se joda al que le toque”.

Tomás Guasch Llovensà

Soci 4.706 i Accionista.


Comentarios

Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Nombre