Corren días de infamia para los pericos ya que un tal Enric Calpena, doctorado en supremacismo a tenor de su currículum y publicaciones, mancilla nuestra historia en un libro ficción de lo que le gustaría que hubiera sido la historia de Hans Gamper, alias Joan. El tal Calpena parece subvencionado por el Institut de Nova Historia, con dinero público que es lo único que conocen, claro.

Que nos digan que la historia del equipo de Hans, alias Joan, es la historia de Cataluña ya no ruboriza a nadie, pero esta vez, el tal Calpena lo supera. Sonroja oírle cuando expone -literalmente- que en 1.899 el equipo de Hans, alias Joan, ya jugaba a otra cosa más bonita que el resto de clubes de la época, que parecía imbuido del espíritu de Cruyff; Que el equipo de Hans, alias Joan, al principio de los tiempos se llevaba muy bien con el Madrid sólo porque ¡lo habían fundado catalanes!; Y, ¡Chan chan! Argumenta que los pérfidos pericos eran un grupo de anticatalanes que fundaron al Espanyol para ir en contra de lo que ya representaba el equipo de suizos y demás extranjeros –sensibilizados con el catalanismo- capitaneados por Hans, alias Joan.

La teoría del tal Calpena nos hace ser un caso único. Puesto que los pericos seríamos el único caso “anti algo” que ha perdurado 120 años. Seríamos dignos de un profundo estudio social.

El tal Calpena nos recuerda que aquel equipo de Hans, alias Joan, no ganó mucho -aún y tener el sello de Cruyff- porque otro ser maligno, el botifler Isidre Lloret, el primer Presidente de la Federación Catalana, manipuló los arbitrajes para que el equipo de Hans, alias Joan, naufragara con el balón. Sólo le falta añadir que esa fue la causa de las 13 Copas de Europa del Madrit, aunque visto lo visto, todo llegará.

Lo que no cuenta el tal Calpena es la sintonía del Entorno Hans con tipos como Pompeu Gener (Barcelona, 1850-1920), un conocido racista y misógino que escribía cosas como que en España fuera de la raza catalana sólo existían razas con «falta de oxígeno y de presión atmosférica; la mala alimentación». Esos hombres del norte y centro europeo, como Hans, alias Joan, hicieron muy buenas migas con los racistas -nacionalistas de toda índole- de principios del siglo XX. Como bien describe el refranero español: Dios los cría y ellos se juntan. Hans, alias Joan, no tenía ADN català, ni en el 1.900 se solidarizaba obviamente contra “la opresión franquista”, simplemente, todos los supremacistas de la época se cubrían bajo el mismo paraguas. Y eso era así como que el suicidio es la salida común de los que se creen superiores y no pueden aceptar sus fracasos.

Y si fuera de ese modo y no por todo ello, los españolistas llamamos racistas a los herederos del equipo de Hans, alias Joan.El tal Calpena trata de imponer su torticera visión al incluir en el mismo rasero a los españoles de 2.020 con los de 1.900 y escribe el mismo ejercicio malintencionado de los que critican con ojos del siglo XXI a los descubridores de América del siglo XV.

Querido Calpena, nosotros no vamos a amilanarnos ante tus mentiras, manipulaciones y frustraciones. Seguimos orgullosos de nuestro pasado tanto como de nuestro presente y futuro.


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