Este martes día 14 fallecía Pedro Bonet Godó, el que fuera durante muchos años médico de La Vanguardia y gran espanyolista. Muy amante del tenis, supo inculcar en sus hijos: Pedro, Jorge y Mónica, y Ricardo, hinchas históricos del Gol Sur de Sarrià, el amor por el Espanyol. Hoy comienza su velatorio en el tanatorio de Les Corts y el funeral tendrá lugar mañana viernes.

Desde La Contra Deportiva queremos expresar nuestro más profundo pésame a la familia. D.E.P

José A. Arias Gómez ha publicado un articulo en su honor en La Vanguardia en el que pocas cosas se pueden añadir.

En la tarde del martes 14 de enero falleció uno de los nuestros. El doctor Pedro Bonet Godó. Heredó de su familia la tradición de una educación exquisita y la vocación por la medicina, igual que su padre (Pedro Bonet Garí), llegando a ejercer hasta tres especialidades: pediatría, medicina de empresa y seguridad e higiene laboral.

Divertido y afable. Extrovertido, noble y cercano. Y un grandísimo aficionado al deporte, apasionado del mundo del motor, del fútbol y del tenis (como asiduo del Trofeo Conde de Godó se le extrañará mucho en la próxima edición del torneo). Así era el hombre que nos dejó inesperadamente y con el que he tenido la suerte de compartir despacho y profesión en los últimos treinta años.

No puedo dejar de evocar su educación exquisita, su vocación y tantas vivencias que él, hablador y optimista nato, llegó a compartir conmigo.

Mantenía vivos a lo largo del tiempo recuerdos de su infancia, de su amado entorno familiar y vivía y revivía con entusiasmo sus aficiones más diversas. Desde la fotografía y el vídeo a la gastronomía que tanto le fascinó en su juventud gracias a su hermano mayor Carlos, hasta las largas charlas y los paseos al aire libre a los que invita el golf, deporte que practicó hasta el último momento.

No me olvido de sus lecciones de amor incondicional, imbatible e irreductible por su familia. Porque Pedro Bonet Godó se entregó en cuerpo y alma a su oficio, pero también a los suyos. Le gustaba estar rodeado de familia y amigos y, como excelente gourmet y amante de la buena cocina, siempre encontraba la ocasión para compartir, disfrutar y sacarle el máximo provecho a las largas sobremesas de las que, sin querer, tantas veces se convertía en protagonista.

Casado durante casi 50 años con Cuca Matosas, a quien en los últimos años echó muchísimo de menos, y médico de La Vanguardia desde 1975, Pedro Bonet Godó fue también un gran humanista. Atento y preocupado constante y sentidamente por todos, no sólo ha velado por la salud y el bienestar de los trabajadores de La Vanguardia , sino también, como pediatra, ha cuidado y ha visto crecer a nuestros hijos.

Cuesta mucho despedirse (y más cuando la triste noticia llega tan bruscamente, tan inesperada, tan de repente) de uno de los nuestros, pero nos quedan todas sus enseñanzas. Su bondad. Sus sabios consejos. Su compañía. Su enorme amor por la vida. Esa cercanía que todo lo curaba. Y su infalible sonrisa.


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