El sábado al acabar el partido me quedé en casa viendo las diferentes cadenas de televisión donde salían los nuestros.

A las 21.15h me llamó mi hijo Pepe diciéndome que estaba donde se ubicaba el antiguo estadio de Sarriá.

-Papá ven hay un ambiente magnifico.

Cuando llegué lo primero que hizo fue pedirme que nos hiciéramos una foto. Por la noche el salió a partir de las 24.00h y empezaron a enviarme notas de felicitación, mi hijo había colgado la foto de los dos en su instagram con esta frase; “Gracias por hacerme del Español, papá”. Quizás me esté haciendo mayor pero me cayeron unas lagrimas de emoción.

Al día siguiente nada más despertarme mi hija mayor Maribel, me dijo que a las 12.00h tenía una clase, pero que como iría con la pequeña Irene a recibir al equipo gritásemos también por ella.

Y ahí fui con Irene, jugadora de volei del juvenil de las secciones y allí estuve con Pepe, al verlo sólo le dije: “Gracias Pepe”, él me contestó; “papá ser del Español es el mejor regalo del mundo” y lo decía un chaval que con su amigo Tomy tuvo las narices de fundar un equipo de fútbol en plena pandemia el CF La Bonanova, como lo hicieron otros jóvenes catalanes en 1.900.

Nunca sabré si es que somos la fuerza de un sentimiento, una maravillosa minoría, un milagro del fútbol o la resistencia de unos valores. Lo que sí sé, es que el fútbol es la cosa más importante de las cosas intrascendentes y que se puede ser de otros equipos, sentir otros colores, pero que nuestros hijos son diferentes, acostumbrados a la soledad, a defenderse frente a todos, a valorar como pocos el espíritu de lucha y a sentir como nadie una victoria.

Por eso a ellos, a todos los nuestros, «Gracias hijos por ser del Español, gracias por ser así».

José María Fuster-Fabra

Abogado – Doctor en Derecho


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