Me dispongo a debutar en mi columna minutos después de la durísima derrota en casa ante el Levante, derrota que nos sume, por el momento, en una profundísima tristeza y depresión; nuestro amado club vuelve a ser colista. El dolor que siento es inmenso, como el vuestro y me veo incapaz de explicarlo; el Espanyol es un pilar fundamental de mi vida, si, pilar fundamental; mi vida se reduce a mi familia, a mi trabajo, y desde que nací (hace ya 46 años) a mi Espanyol, que no es sólo un club de fútbol, sino una forma de sentir, de socializarse, de enfocar  y encarar la vida. Mi mundo social es tan y tan amplio que se limita al RCD. ESPANYOL y su entorno, mis amigos son del Espanyol, no tengo amigos que sean de otro club, porque no sería yo.

Por eso, por nuestra historia, por nuestra tradición, por nuestra resistencia, por las generaciones de periquitos que nunca  antes se rindieron, por nuestra lucha ante todo y ante todos, ahora no podemos rendirnos, no, no hasta que las matemáticas nos digan lo contrario. Debemos luchar hasta el final, hasta la última gota de sangre, hasta el último aliento, porque sólo sabemos vivir de esta manera, porque somos del Espanyol, porque somos el Espanyol, porque no nos rendiremos jamás. A levantarse, a recuperarse, a mentalizarse,  a luchar y a vencer al Betis.

Juan Ignacio Cánovas Canalda

Abogado perico


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