Una situación nueva, extraña, diferente, anómala. Y un mismo objetivo: ir paso a paso, día a día evaluando los datos que se vayan consiguiendo. Ese es el plan que se ha marcado el Espanyol y que, de alguna manera, ha confirmado hoy Jaume Bartrés, preparador físico del primer equipo. Los jugadores se han encontrado que “tienen que entrenar individualmente, en distintos espacios, con franjas horarias… Se están adaptando. Es la primera semana y veremos cómo se va desarrollando luego”.

Insiste en que “hemos de esperar a ver su adaptación al fútbol” y valora que los futbolistas “hayan puesto de su parte” en estos dos meses de confinamiento. “La dificultad está en programar. No sabes cuándo va a comenzar la competición. No hay precedentes. Llevamos dos meses de parón y los jugadores han hecho unas actividades inespecíficas. Ir en bicicleta no es lo mismo. Tocaba adaptarlo todo a las características individuales de cada jugador, al espacio que tenía y a sus necesidades”, apunta a la vez que recuerda que “ha sido una tarea ardua y te has tenido que ir adaptando”.

Asegura que estos primeros días “hay que testar a los jugadores a nivel médico y físico para ver qué desadaptaciones han tenido. Y luego tendremos que programar el tiempo de entrenamiento”.

Explica que una pretemporada normal “son seis semanas, se juegan partidos (amistosos) y dosificas el tiempo. Ahora tendremos que afrontar un partido de 90 minutos y luego dos partidos por semana”, lo que le hace pensar que se necesitarían “unas seis semanas” antes de competir.

Reconoce, igualmente, que se está insistiendo mucho en el “trabajo preventivo. Hemos dicho y lo volveremos a decir que puede haber un riesgo altísimo de lesiones, pero nos adaptaremos para que los jugadores lleguen lo mejor posible para afrontar el reto de esos 11 partidos”.


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