Semanas atrás, antes de que el coronavirus invadiera nuestras vidas y nos dejara sin fútbol, sin papel higiénico, sin bares y, a muchos, sin dignidad (me refiero a esa gentecilla malévola que llamaba a manifestarse el pasado domingo día 8, ya con varios cientos de contagiados, pero con sus profilácticos guantes de látex de color violeta en el bolsito), pensé que la canción “I will survive” de Gloria Gaynor que sonó un día en el estadio (fue la jornada en que ganamos por la mínima al Mallorca, si no recuerdo mal) representa a las mil maravillas, en el momento presente, a nuestro club. A pesar de todo, de tantas decepciones, contrariedades y sinsabores, nos agarramos aún a una chispa de esperanza, “sobrevivimos” a duras penas… y nos dimos cita en el estadio más de 30.000 aficionados para animar a nuestros chicos y sumar un punto ante el Atlético de Madrid que venía de derrotar por 1-0 a todo un Liverpool, vigente campeón de Europa.

La ejecutoria del RCDE 2019/2020 ha sido una auténtica chufla. A estas horas la incertidumbre es total: ¿Se jugará lo que queda de liga? ¿Con público, a puerta cerrada? ¿Cuándo? ¿Se suspenderá el campeonato definitivamente? ¿Qué sucederá con los equipos implicados en el carnificio del descenso? Andamos pendientes de las resoluciones en los despachos, mordiéndonos las uñas, y cuando en las instancias federativas se toman graves decisiones toca echarse a temblar, pues sabemos de sobra los pericos que en esas reuniones llevamos, como poco, una patada segura en el trasero… y eso cuando estamos bien representados por dirigentes de un nivel homologable. Si echas la vista atrás y ves a quiénes hemos tenido al frente de la entidad hasta hace muy poco, lo mejor es persignarse.

Me sentí completamente identificado con el sensacional artículo de Dieter Wiggert en LCD, “La maldición del águila”, pues jamás en toda mi vida he estado tan pendiente del transistor, de los resultados de otros equipos e, íntimamente, lo confieso, agradecí al abominable club de los valores que fichara a Braithwhite, el ariete del Leganés. Aunque ya metidos en harina, los malos podrían tirar de chequera y hacer lo propio con Iago Aspas del Celta, y, quién lo diría, con Salva Sevilla, ji, ji, que ejerce a lo Platini de cerebro del Real Mallorca, por aquello de desarmar a nuestros más directos rivales que, a pesar de todo, despidieron la última jornada ganando sus partidos mientras nosotros palmábamos en Pamplona.

Si “I will survive” es la canción que el momento dramático, crítico, exige, para combatir el desánimo de muchos y sobreponerse al desbarajuste reinante… ¿Qué película sería la traslación metafórica del espíritu perico? Para mí tengo que sería “La leyenda del indomable”, de Stuart Rosenberg, una de mis pelis favoritas, protagonizada por Paul Newman, acompañado, ahí es nada, por un elenco de lujo, George Kennedy, Dennis Hoper y Harry Dean Stanton. Paul Newman, Luke “ojos fríos”, cava y tapa la misma zanja una docena de veces hasta caer rendido, recibe una paliza fenomenal de George Kennedy, pero siempre se levanta para comparecer como un monigote en el campo del honor, incapaz de armar la defensa, con los brazos caídos que apenas sostienen el peso de los guantes, y para llevar otro mamporro, el penúltimo… los demás reos apartan la mirada porque el dantesco espectáculo les sobrepasa. Luke “ojos fríos” va de farol en la timba de póquer, y gana una apuesta zampándose el muy loco la friolera de 50 huevos cocidos, recibiendo masajes en un barrigón hinchado como en estado de buena esperanza. Mil trabas y padecimientos… pero Luke “ojos fríos” no se rinde… y sabes que jamás arriará sus banderas.

El devenir pone a cada quisque en un sitio, le da en mano el papel que le toca representar en esa función que es la vida. A unos les toca reír, nadar en la abundancia, mirar altivamente a los demás, con suficiencia y desprecio, todo a favor de obra… a otros les toca siempre andar emboscados, alistados en la resistencia y en permanente estado de alerta. La consigna es: te toque lo que sea, haz lo que debas. Todo podría ser mucho más fácil, desde luego, si el reparto de papeles fuera otro, pero no sería lo mismo… pericos indómitos como Luke “ojos fríos”, pericos resistentes, qué no daría por ser digno de vosotros. Hacedme hueco a vuestro lado y sobreviviremos o moriremos juntos.

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert


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