Manuel Acosta.- ¿Estoy sumido en un sueño o pisando con los pies en la tierra? Lo admito, me asalta esta duda. Creo que he perdido la noción del tiempo y del espacio. No es de extrañar, pues me han subyugado las palabras que acabo de escuchar y que todavía resuenan en mi interior: “Pepe era un hombre bueno, de una pieza, siempre se daba a los demás”.

A pesar de todo, instintivamente, casi por inercia, consigo arrancar la moto. Después de una larga jornada laboral y de haber vivido una experiencia inolvidable estoy deseando, más que nunca, llegar a casa, abrazar a mi mujer y a mis hijos y contarles la gran noticia: “He estado hablando sobre Pepe Mauri con su esposa María del Carmen y sus hijos Elisa, Adolfo, Pepe y Eduardo”.

Así pues, es un inmenso placer compartir con todos los lectores de La Contra Deportiva la conversación que he tenido el honor de mantener con la familia Mauri. Se trata de una primicia en toda regla: una entrañable, emotiva y deliciosa entrevista a la esposa y los cuatro hijos de Pepe Mauri, buque insignia de la historia del Español.

Pepe Mauri (d.e.p)

ENTREVISTA A LA FAMILIA MAURI POR MAUEL ACOSTA HISTORIADOR Y COLABORADOR DE LCD

Manuel Acosta.- Buenas tardes, doña María del Carmen.

Buenas tardes. Pasa, Manuel, por favor.

M.A.- Muchas gracias.

Casi al unísono me dan la bienvenida Adolfo, Pepe, Elisa y Eduardo. Y lo hacen de forma tan cordial y afectuosa que tengo la sensación de encontrarme como en familia. -Ante todo quisiera agradecerles la deferencia que han tenido en conceder a LCD su tiempo para poder realizar esta entrevista, aparcando durante unos minutos sus obligaciones…

– ¡Todo lo contrario! – exclama María del Carmen-. Si las gracias se las tenemos que dar a vd. porque, a causa de la entrevista, ha conseguido que pueda disfrutar de todos mis hijos, a la vez, esta tarde. Y no es fácil, ya que cada uno tiene sus responsabilidades profesionales y familiares. Manuel, pasa al comedor y, si te parece, toma asiento -dice Adolfo con tono afable-. Mi madre se sentirá más cómoda en la silla; nosotros, en el sillón.

Estamos a tu disposición. Podemos empezar cuando quieras –me invita María del Carmen cordialmente.

Familia Mauri

M.A.- La cariñosa acogida que me dispensa la familia Mauri favorece el clima de sincera confianza que reina durante toda la entrevista.

Mi padre, gran aficionado al fútbol, siempre que me hablaba de Pepe Mauri no podía evitar el elogio más absoluto hacia su persona: “Era noble, incansable, luchador nato, nunca se rendía. Tenía una fortaleza física tan extraordinaria que compensaba con creces sus limitaciones técnicas”. ¿Qué cualidades humanas podía destacar de su marido? ¿Cómo era él?

– Lo has descrito muy bien. Destacaba por la honradez en cualquier faceta de su vida. Siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás, sin importarle su categoría social, con su ejemplo, con su palabra, con sus consejos… No tenía un no para nadie.

Siempre supo estar en su sitio –apunta Pepe con convicción-. Poseía un especial don de gentes, del que nunca se vanagloriaba, que gestionaba magistralmente con enorme sentido común para poder llegar con efectividad a las personas. En definitiva, gozaba de una extraordinaria inteligencia emocional.

Si me permitís –añade Eduardo-, nos perdimos, nosotros sus hijos, el Mauri de puertas a fuera. Su maravillosa categoría humana que acabáis de resumir y que hemos vivido en el hogar familiar con absoluta normalidad, tuvo su proyección en la sociedad. Y esto último lo descubrí cuando falleció, concretamente a través de las muestras de admiración, casi de veneración, que tantas personas, muchas de ellas desconocidas para mí, me manifestaron en el tanatorio.

Quisiera añadir –interviene Elisa- un aspecto muy humano de mi padre, quizá desconocido para muchos, pero muy presente en su vida. Tuve un grave accidente en moto. Cuando pude empezar a caminar con las muletas mi padre, al ver todo el sufrimiento que estaba padeciendo, no pudo contener sus desconsoladas lágrimas. Era un hombre muy sensible.

M.A.- María del Carmen, ¿conoció Vd. a Pepe Mauri durante su periplo como jugador del Granada?

Sí. Yo era estudiante de Magisterio en Granada. Cada jueves, el Granada jugaba un partido con el Recreativo, el equipo filial. Como mi mejor amiga era novia del portero del Recreativo le acompañé en una ocasión. Evidentemente, ella se situaba en la zona de la grada justo detrás de la portería, para estar más cerca de su novio. En un lance del partido, el delantero del Granada, Pepe Mauri, hizo una incursión en el área rival con tal ímpetu que estuvo a punto de arrollarnos, a pesar de su intento de frenar. Yo manifesté en voz alta mi queja. Y él se dio cuenta. Ese fue el flechazo.

Empezamos a salir. Recuerdo momentos muy especiales y bonitos. Por cierto, te contaré una anécdota. En una ocasión Pepe me invitó a pasear. Me preguntó si no me importaba que no le invitase al cine, pues había hecho una promesa a Dios durante un tiempo. Para mí resultó mejor, ya que pudimos estar hablando de nuestras cosas largo y tendido.

M.A.- El año del enlace matrimonial con Vd., Pepe Mauri inició su última etapa como futbolista. Le sentó muy bien el matrimonio, ya que fue el pichichi de Segunda división con el Levante. ¿Qué recuerdos tiene de esa etapa final?

– Efectivamente, fue una etapa fantástica, muy agradable. Él llegaba de los entrenos y disponíamos de mucho tiempo para estar juntos y crecer como matrimonio.

María del Carmen con el Pichichi de Segunda que ganó Pepe Mauri

M.A.- Vayamos a sus inicios como jugador del Español. El Barcelona y el Español quisieron ficharle después de la excelente temporada que realizó en el Europa. ¿Por qué se decantó finalmente por el Español?

Fundamentalmente por dos motivos –incide Pepe-. En primer lugar, la familia Mauri era españolista. No en vano, su tío Teodoro había sido jugador del primer equipo del Español en los años 20.

En segundo lugar, por una cuestión de palabra. Francisco Perelló, en funciones de presidente del Español, se presentó en el domicilio de mis abuelos, en la calle Sagués 46, para ofrecerle un contrato en el primer equipo. Pepe Mauri no lo dudó y selló el compromiso con su palabra y estrechando su mano, sin firmar ningún contrato escrito. Esa misma tarde, la directiva del Barcelona fue a ofrecerle un contrato, que él declinó al haber dado ya su palabra al Español.

M.A.- Pepe Mauri formó parte de aquel mítico equipo del oxígeno que luchó por el campeonato de liga, entrenado por el argentino  Alejandro Scopelli ¿Qué recuerdos tenía Pepe Mauri de aquella época tan brillante como jugador?

– El equipo competía muy bien e iba lanzado hacia la consecución del campeonato. Las victorias se sucedían, una tras otra.

M.A.- Scopelli introdujo la novedad de que los jugadores inhalaran oxígeno en el descanso.

– Al respecto tengo que añadir –explica Eduardo- que no tiene ninguna base científica la mejora del rendimiento físico con la aplicación de este método, pero como el equipo obtenía unos resultados inmejorables, parecía que ayudaba. En diversas ocasiones en la historia del fútbol hemos visto la utilización de prácticas semejantes por parte de jugadores, como los baños de frío o el uso de tiritas nasales, carentes de base científica, pero que se han convertido en moda.

M.A.- Aquel Español estuvo a punto de conseguir el título de Liga en la temporada 1952/1953. No pudo lograrlo al perder el partido contra el eterno rival por culpa de los incidentes en el campo de las Corts, donde se produjo una avalancha que provocó heridos, invasión de campo, incendio en el vestuario visitante… ¿Cómo vivía los derbis Pepe Mauri?

– Aunque todos los partidos, sin excepción, los afrontaba con absoluta intensidad, siempre vivía los derbis con un ímpetu especial. En aquella época –apuntan Adolfo y Pepe- no existía entre ambos equipos la diferencia que indica la tabla clasificatoria de la Liga en la actualidad, de manera que los derbis eran especialmente atractivos y abiertos.

Por otro lado, para Pepe la rivalidad no estaba reñida con el respeto e, incluso, con la cordialidad hacia el adversario. No era extraño que tras los partidos compartiera unos momentos de ocio con jugadores del eterno rival. Este aspecto de Pepe fue admirado y correspondido por barcelonistas a lo largo de toda su vida, hasta tal punto de que la primera persona que felicitaba cada año la Navidad, hasta su fallecimiento, fue Urruti, el famoso portero del Barcelona –concluye María del Carmen.

A.C.- ¿Cuál fue el entrenador que más le marcó, que más le enseñó a Mauri? ¿A cuál admiraba más? ¿Y a qué jugador?

– Aunque él aprendía de todos, seguramente –dice María del Carmen- Scopelli fue el que más le marcó inicialmente… Pero la admiración era mutua. No olvidemos que quien más influyó en la decisión de Mauri de recalar en las filas del Granada fue el propio Scopelli, cuando éste se convirtió en entrenador del equipo andaluz.

Además, admiraba al gran central Santamaría. Después, cuando Santamaría se convirtió en entrenador del Español, Pepe fue su segundo y su persona de confianza, entablándose entre ellos una magnífica relación profesional y humana.

 

 

 

 

 

M.A.- Fue jugador, entrenador, secretario técnico,consejero. Seguro que tenía mil anécdotas que explicar…

– Como jugador, contaré dos –dice Pepe-. En una ocasión se golpeó fuertemente con la valla de madera que separaba el terreno de juego de Sarriá de la zona de la grada. Perdió el conocimiento durante unos instantes. Le llevaron al hospital y se recuperó perfectamente, gracias a Dios. Una vez restablecido, el Español lo celebró mediante una broma: le envió la factura de la valla que había quedado totalmente destrozada por el impacto.

Por otro lado, una radio, en los días previos al derbi, abrió un concurso que consistía en adivinar quién tenía el mayor diámetro de los músculos de la pierna: ¿Kubala o Mauri? Ganaron los radioyentes que apostaron por Mauri.

Cuando llegó Camacho a entrenar al Español, Santamaría –explica con orgullo María del Carmen- habló con él y le aconsejó: “Sobre todo, apóyate siempre en Pepe Maurí”.

En su etapa de secretario técnico, cuando viajaba a Hispanoamérica para contratar jugadores, en diversas ocasiones le brindaron en bandeja sobornos y comisiones de dudosa legalidad. Cualquier persona de moralidad distraída los hubiera aceptado –explica Adolfo-, pero no mi padre que siempre replicaba tajantemente: “A mi ya me paga el Español”.

M.A.- ¿Cuál fue el mejor momento vivido por Mauri en el Español¿ ¿Y el peor?

– Cuando el equipo ganaba, cuando iba bien –insiste Eduardo- él se sentía la persona más feliz del mundo. El peor momento para Mauri aparecía cuando las cosas no funcionaban, me refiero a las derrotas del equipo o cuando le tocó vivir el descenso  a Segunda.

Sin duda, –apostilla Pepe- el momento más feliz para papá fue el día que Eduardo debutó con el primer equipo del Español, contra el Bilbao. Y, por supuesto, cuando marcó el primer gol, en el partido contra el Osasuna.

Edu Mauri sosteniendo una figura que le regaló a Pepe Mauri la hija del fundador del RCDE Carolina Rodríguez

M.A.- Es difícil llevarse bien con todo el mundo, Pepe Mauri lo consiguió, todo el mundo hablaba maravillas de él…

– Sí, lo hemos comentado antes –dice Pepe-, porque siempre se preocupaba en ayudar a los demás, a los que más lo necesitaban. Cada día tenía unas palabras cariñosas y entrañables para los trabajadores más humildes del club: Pepe Zapatero, Tonino, Jaime Fernández…

Mi esposo –nos cuenta María del Carmen- invitaba a cenar en casa a aquellos jugadores que estaban pasando algún momento difícil o que venían de fuera, para facilitarles su integración, incluso en Navidad si tenían que pasar esas entrañables fiestas lejos de su hogar. Varias veces se habían sentado en esta misma mesa los paraguayos  Ortíz Aquino, Osorio, Roberto Cino, el argentino Ezequiel Castillo, Velko Iotov y José María Cano “Canito”…

También recuerdo otra bonita anécdota. En una ocasión tuve que llamar al fontanero para que arreglaran una avería doméstica. Vino un chico joven que cuando acabó la reparación me dijo: “Su marido, siempre que podía, nos venía a visitar a los niños enfermos que estábamos recuperándonos en el centro hospitalario que los hermanos de San Juan de Dios tienen en Calafell. Siempre nos traía unos caramelos buenísimos”.

Insistiendo en la preocupación por los demás –abunda María del Carmen-, durante muchos años, en verano, nos íbamos a Lourdes a ayudar a los enfermos, él como blancadier y yo como enfermera. Disfrutaba ayudando a las personas más impedidas que buscaban consuelo de cuerpo y alma en la Virgen María. Era un hombre de profunda caridad cristiana.

M.A.- ¿Llegó a darse cuenta de lo querido que era por las peñas, los socios, la afición?

– Yo, como esposa suya, puedo asegurar que era consciente de ello. Pero él lo asumía con toda normalidad, sin alardear. Siempre tenía un gesto cariñoso, un detalle, una palabra de ánimo para quien lo necesitaba. En su etapa de segundo entrenador, cuando algún jugador estaba preocupado porque no contaba para el entrenador Pepe le solía decir: “Tranquilo, Vd. entrene fuerte, duro… verá cómo todo se solucionará”. Y todo esto trascendía a la afición.

En cuanto a las peñas, tres cuartos de lo mismo –añade Pepe-. Aunque no se refiera exactamente a las peñas y a la afición españolista en particular, sino a un entorno social más amplio, le contaré un detalle bonito. Pepe Planas, exjugador del Barcelona, tuvo la feliz idea de crear una agrupación de veteranos de todos los equipos de Barcelona. En aquel momento los equipos no tenían sus secciones de veteranos como hoy en día. Pues bien, Pepe Mauri, colaboró y animó a Planas a que el proyecto fuera una realidad ya que veía una oportunidad de crecer en la concordia entre los exjugadores y sus familias.

 

 

 

 

 

M.A.- Hace un par de semanas el club abrió un espacio para recordar a los distintos entrenadores que ha tenido el Español. Toda la familia Mauri estuvo presente.

– Fue un momento muy emotivo –recuerda Adolfo-. Estuvieron presentes entrenadores de la talla de Santamaría, Clemente, Camacho… Todos hablaron de sus vivencias como entrenadores del Español, todos recordaron con agrado a mi padre… Especialmente fueron conmovedoras las palabras que nos dirigió el periodista Sergi Mas: “Pepe Mauri era un trozo de pan hecho persona”.

Hijos de Pepe Mauri: Adolfo, Pepe, Eduardo y Elisa

M.A.- Y hablando de la faceta familiar, ¿le robaba el Español mucho tiempo a Mauri que podía haber dedicado más a su familia? En ese caso, ¿lo compensaba de alguna manera?

– Efectivamente, su dedicación profesional era exigente, pero era una persona muy familiar, estaba muy pendiente de su familia –explica María del Carmen-. Recuerdo la alegría que le embargó cuando nació su primer nieto, Alejandro. Se volvía loco de contento al contemplarlo, jugaba con él, era muy niñero.

M.A.- La familia Mauri lleva el fútbol en sus venas… Sus tres hijos varones, José, Adolfo y Eduardo fueron futbolistas. ¿Pepe era muy exigente con ellos?

– Toda la familia vivía con intensidad el fútbol –explica Elisa-. A mí me entusiasmaba ir a ver jugar a mis hermanos, hasta el punto de presenciar cada 15 días los tres partidos de mis hermanos y, por la tarde, el del primer equipo del Español.

Era muy exigente con nosotros, pero sabía combinar la exigencia con el cariño. En un partido –recuerda Pepe- Adolfo fue amonestado por el árbitro por una falta cometida. Se enfadó de tal manera que acabó expulsado. Mi padre se fue al banquillo y le dijo: “Después hablaremos en casa”. Esta actitud no la soportaba mi padre.

Eduardo, durante su etapa escolar, era un buen estudiante. Pero en una evaluación bajó su nivel. Mi padre le castigó sin jugar en el equipo del colegio hasta que mejorara. Su entrenador, el padre jesuita Roger, con quien la familia Mauri ha tenido una excelente relación siempre, le pidió que no lo hiciera porque se quedaba sin su mejor jugador argumentando, además, que ese no era un método eficaz. Bueno, el tiempo le dio la razón a mi padre.

En definitiva, era exigente, porque sabía que con insistencia y dedicación cada hijo podía hacer fructificar sus talentos. Porque lo era consigo mismo. En los años 60 había creado una empresa de muebles –nos cuenta María del Carmen-. Pues bien, siempre logró hacerla compatible con sus múltiples obligaciones en sus etapas como entrenador, secretario técnico y consejero; y aunque las reuniones directivas del club se prolongaran hasta altas horas de la madrugada, Pepe se levantaba a las 6 h. para trabajar en su empresa.

M.A.- Finalmente, ¿qué pensaría Pepe Mauri de los cambios que se han producido recientemente en el Español?

– Pasarían por su retina la precariedad del campo de Piscinas y Deportes, los éxitos y fracasos deportivos, las dificultades económicas del club… y estaría alegre, ilusionado, porque el Español actual está vivo, sigue adelante y con unas perspectivas de crecimiento espectaculares –vaticina Eduardo.

M.A.- María del Carmen, Elisa, Adolfo, Pepe y Eduardo, ha sido un verdadero placer, todo un honor, escuchar estas entrañables vivencias que, sin duda alguna, me interpelan a admirar todavía más la figura de Pepe Mauri y a seguir su testimonio de persona ejemplar. Muchas gracias por la atención dispensada.

– En nombre de toda la familia –toma la palabra María del Carmen- gracias a ti, gracias a La Contra Deportiva, por mantener viva la memoria de Pepe Mauri.

Comentarios

Comentarios

4 COMENTARIOS

  1. Felicidades por la entrevista. Soy Inés la mujer de Manuel Acosta y puedo asegurar que vino muy emocionado de la entrevista. Una familia muy buena y entrañable.

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Nombre